Bajo deseo sexual, ¿es realmente un problema?

Bajo deseo sexual, ¿es realmente un problema?

El bajo deseo sexual no es un problema en sí mismo, pero puede provocar daños colaterales. Para evitarlo hay que entender qué es lo que nos está pasando. “Cariño, no me apetece”. Es probable que hayas escuchado esta frase de tu pareja, o que seas tú quien la ha pronunciado. No es nada extraño ni que deba preocupar demasiado. En una relación prolongada es normal que el deseo sexual vaya disminuyendo con el tiempo. No significa que hayamos dejado de atraer a la otra persona. O que la relación esté fracasando. Es importante desechar estas ideas catastrofistas y no darle una excesiva importancia. Pero, ¿por qué aparece este bajo deseo sexual?

El efecto Coolidge

Es un fenómeno clasificado en psicología con este nombre a causa de una popular anécdota. Calvin Coolidge fue presidente de los Estados Unidos en los años 20, y cierto día se encontraba de visita en una granja junto con su esposa. Esta, observó que había mucha actividad sexual en el gallinero y preguntó si esto era así siempre. El granjero respondió que sí y la señora Coolidge bromeó: “Pues dígaselo a mi marido”. El presidente, escuchó el comentario y quiso saber si el gallo se apareaba con la misma gallina. El granjero dijo que no, que cada vez lo hacía con una gallina diferente. A lo que raudo y veloz, apuntó el presidente: “Dígaselo a mi esposa”.

Dejando a un lado el machismo de esta anécdota, la realidad es que refleja un hecho biológico comprobado en muchos animales: el bajo deseo sexual se presenta con la monogamia. Esto no significa que para tener una vida sexual satisfactoria haya que estar cambiando de pareja. La novedad no tiene porque encontrarse fuera, pueden ser los miembros de la pareja quienes efectúen cambios sobre ellos mismos.

Los estereotipos a menudo también crean una presión innecesaria sobre las personas. Existe el mito que atribuye al hombre un deseo sexual permanente. Se relaciona al varón con la creencia de que siempre debe tener ganas de sexo y cumplir adecuadamente. Así que cuando se produce un bajo deseo sexual, saltan todas las alarmas. En el lado opuesto está la situación de la mujer, quien siempre ha visto reprimida su sexualidad. Por esto a veces, no es capaz de identificar si está teniendo o no, un problema con su libido. Porque lo que se considera normal es que a las mujeres “les duela la cabeza”.

Por qué aparece el bajo deseo sexual

Cuando hay un bajo deseo sexual, suele deberse a factores psicológicos. El estrés de la jornada, el agotamiento físico al final del día, preocupaciones habituales o estar en un periodo de tristeza o depresión. A veces, incluso la ansiedad por tener que cumplir unas expectativas respecto al sexo puede apagar la llama y provocar una conducta evasiva.
Hay que comprender que así es la vida y que todas estas circunstancias forman parte del cambio que se va dando en la pareja. No hay que alarmarse y ponerse catastrofistas pensando que la relación llega a su fin. Pero si ambos están receptivos a poner de su parte para cambiar la situación, sí es posible recuperar la pasión. Solamente hay que aprender a darle un nuevo enfoque al sexo.

La rutina, como bien sabemos, es la peor enemiga del sexo. Así que hay que combatirla con empeño y originalidad. No se trata de hacer que cada día sea una fiesta sorpresa porque eso sería una presión añadida. Simplemente se trata de recuperar la magia de los primeros días, cultivar los detalles y aprovechar todo el aprendizaje adquirido. No debemos acomodarnos en la rutina, aunque a veces, salir de ella, cueste cierto esfuerzo. Y por supuesto, nunca podemos entender el sexo como una obligación.

Pero, ¿y si una vez al mes es suficiente?

Hay muchas parejas que se sienten a gusto con su ritmo y su frecuencia sexual. Sin embargo, se sienten preocupadas porque no pueden dejar de compararse con otras personas. Y esto de las comparaciones, siempre trae muchos quebraderos de cabeza. Lo importante es que ambos estén bien sincronizados y se sientan satisfechos. El tiempo que pase entre un encuentro sexual y el siguiente, es totalmente indiferente. Una relación no está mejor afianzada cuanto mayor sea la frecuencia de sus relaciones sexuales. Hay parejas que se sienten satisfechas teniendo sexo mensualmente. Otras, necesitan hacerlo casi cada día. En ninguno de los casos es un problema. Además, lo importante del sexo debería ser la calidad y no la cantidad. Y lamentablemente las consultas de los psicólogos cuentan numerosos casos de personas insatisfechas o con un bajo deseo sexual, por el poco esmero que se ha puesto en cultivar el erotismo.

Algunas soluciones

A modo de ayuda externa, todas las parejas deberían apostar en algún momento de su relación por incluir algún juguete sexual. Es una forma eficaz de alejar la monotonía y descubrir nuevas sensaciones. Elegir uno juntos, comprarlo, llevarlo al cuarto y comenzar a explorar, es ya de por sí un momento divertido y especial en la pareja. Un soplo de aire fresco en meses de rutina.

Los productos estimulantes como los geles de calor o los lubricantes afrodisiacos, son una excelente alternativa y actúan directamente en la zona genital.
Obviamente, tiene que haber una predisposición psicológica y física. Para favorecerla, existen cápsulas energéticas naturales como estas o estas, que tienen el poder de mejorar el estado ánimo general y, por consiguiente, la libido.

Si combinas todas las opciones que te ofrecemos para combatir el bajo deseo sexual, tus relaciones pueden florecer de nuevo. Pero recuerda que el sexo es más importante que se haga bien, a que se haga más. Y si a pesar de todo sientes que algo no funciona como debiera, no dudes en acudir a un médico profesional. En cualquier caso, sea poco o mucho, lo más importante es que ambos miembros de la pareja disfruten.

En FarmaciaSexual atendemos las necesidades de todo tipo de personas, cuyo rasgo en común es querer disfrutar de una vida sexual plena y saludable.

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