Las cinco diferencias del porno feminista

Las cinco diferencias del porno feminista

La pornografía, por muchas películas que podamos encontrar, sigue siempre el mismo patrón. Hombres que buscan embestir sin reparos y mujeres que desean recibirles ansiosas de complacer sus deseos. Sin embargo, existe otro tipo de cine más real donde ambos participan activamente. Te contamos las cinco diferencias del porno feminista.

Qué es el porno feminista

Con más frecuencia de la que se debería, se suele confundir el término feminismo con hembrismo. El segundo ni siquiera existe, ya que nunca ha habido en la historia un movimiento liderado por mujeres que buscase someter a los hombres. Tampoco existe el hoy popular feminazismo, pues la historia no contiene un holocausto que aniquilase a hombres a manos de mujeres.

El feminismo es un movimiento que busca la igualdad entre hombres y mujeres. La discutida raíz del término se basa en que es la mujer la que está sometida, y es lo que se pretende hacer visible. De lo contrario, todos los movimientos que luchan por combatir las desigualdades deberían llamarse igualitarismo, pero no es así. No obstante, el único término que curiosamente parece molestar es este.

Las diferencias del porno feminista se ven, por tanto, en que busca mostrar a mujeres y hombres en una situación en los que ambos se encuentran y deciden tener sexo. No hay un salvador, ni tampoco escenas románticas para ellas. Hay sexo explícito, pero menos cirugía y perfección y más realismo, con una sexualidad menos coitocéntrica.

Diferencias del porno feminista

Ahora que ya tenemos una idea en nuestra mente sobre lo que es este tipo de cine, podemos hablar de las diferencias del porno feminista con respecto al tradicional. Aunque de entrada pueda parecernos poco excitante, lo cierto es que no defrauda, sino todo lo contrario.

Menos cuerpos diseccionados

La primera de las diferencias del porno feminista la encontramos en los tipos de planos. En el porno tradicional vemos muchas imágenes de trozos de cuerpos, sobre todo tetas y penetración. Esto es un reflejo de que es un cine hecho por y para hombres, en el que se deja de lado la visión de las mujeres.

Ellos son mucho más visuales, y obtienen excitación por el simple hecho de ver algo que les agrada. Sin embargo, la sexualidad femenina es algo más compleja, y agradece imágenes con miradas de deseo o caricias. En definitiva, planos que incluyan algo más que trozos de cuerpo sin rostros ni expresiones.

Hay que hacer hincapié en que no se trata de imágenes románticas, sino de un contexto de deseo en el que se mantienen relaciones sexuales. Estas diferencias del porno feminista no hacen que su público sean mujeres exclusivamente, ya que hay muchos hombres que también disfrutan de él.

La mujer es activa

La segunda de las diferencias del porno feminista la encontramos en el papel de quienes protagonizan la película. Por norma, el hombre es un semental que busca poseer, y ellas, con uñas que dificultan cualquier roce, se dejan manipular al antojo de aquellos. Sus miradas no transmiten tampoco deseo sexual, y escuchamos gemidos forzados y escandalosos.

Las diferencias del porno feminista se dejan ver en el papel que interpreta la mujer. Ella también decide y quiere disfrutar a su gusto, además, su físico se corresponde más con el de las mujeres normales. Ella no espera, sino que junto al hombre, crea situaciones eróticas, al tiempo que sabe cómo dar y recibir placer.

El clítoris tiene la importancia que merece

La tercera de las diferencias del porno feminista es una de las más importantes. En la pornografía tradicional todo gira en torno a la penetración, por cualquier sitio, siempre que la receptora sea mujer. Sin embargo, en este cine se tiene en cuenta el resto de la anatomía femenina. Así como la forma en que ellas obtienen el placer.

Estas diferencias del porno feminista hacen que sirva como educación sexual. El clítoris, ese pequeño y misterioso órgano, es tenido en cuenta en la estimulación femenina. Una zona difícil de manipular cuando las uñas tienen dimensiones kilométricas. El placer de la mujer no tiene cabida cuando solo se estimula la vagina. Para la mayoría de ellas, esto no es suficiente para llegar al orgasmo.

Resulta preocupante que solamente las mujeres parezcan conocer esto, y que salvo las directoras de cine feminista, el resto de la industria ignore esto por completo. Es la cultura del falo.

Historias más reales y creíbles

La cuarta de las diferencias del porno feminista hace referencia a la narrativa de las historias. Son muchas las profesiones con morbo que hemos visto en el cine porno tradicional. Aun siendo machista, la estrategia cuajó y las mujeres aceptaron estos roles, llegando a excitarse con ellos. Las secretarias, amas de casa o enfermeras del cine porno siempre han estado dispuestas a complacer a los hombres.

Las diferencias del porno feminista se ven también en los guiones. Son historias de personas corrientes, en un entorno que se acerca más a nuestra realidad. Algunas directoras como Erika Lust se han encargado de llevar al cine las fantasías sexuales de muchas personas anónimas. Podemos disfrutarlas en su página XConfessions.

Aunque encontremos estas diferencias del porno feminista, sigue siendo cine. Por lo que las imágenes y los ambientes están bien cuidados. Algo que con mucha frecuencia tampoco se tiene en cuenta en la pornografía tradicional.

Relaciones de igual a igual

La última de las diferencias del porno feminista está en la relación que existe entre sus participantes. No hablamos de un vínculo emocional o de relaciones de pareja, sino de que el hombre y la mujer se encuentran al mismo nivel.

Ella no le espera para que le haga todo lo que él o ellos quieran. Es un juego de seducción en el que ella también puede tomar la iniciativa. La mujer puede ser la dominante, pero sin someter a nadie y con un trato respetuoso.

Estas diferencias del porno feminista están presentes también detrás de las cámaras. Un entorno ético donde no se fuerza a ninguna persona a hacer algo que no desea. Algo que no puede decirse de la industria pornográfica.

Las diferencias del porno feminista no le restan calidad, al contrario, es un cine mucho más elaborado, argumentado y estético, sin dejar de ser explícito y estimulante. Si quieres descubrir una sexualidad de la que realmente puedas aprender algo útil para tu vida, atrévete con el cine porno feminista. Te garantizamos que no te defraudará.

Las cinco diferencias del porno feminista
5 (100%) 1 vote
Written By
More from farmaciasexual

Cómo afrontar la impotencia

Aunque parezca complicado, afrontar la impotencia con una actitud positiva, puede ser...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *