Verdades y mentiras sobre el sexo anal

Verdades y mentiras sobre el sexo anal

Existen multitud de dudas, mitos, verdades y mentiras sobre el sexo anal. ¿Aumenta mucho más el riesgo de infecciones? ¿Provoca la distensión de los músculos del esfínter si el pene o el objeto introducido es demasiado grande? ¿Puede derivar en una insuficiencia fecal, si se practica muy habitualmente? ¿Te puedes hacer de vientre mientras lo estás practicando? ¿Conviene utilizar un enema antes del coito anal? ¿Aumenta el riesgo de padecer hemorroides, prolapso o colitis ulcerosa?

Historia del sexo anal

El sexo anal es una práctica sexual condenada y denostada en los últimos dos mil años de historia humana. A lo largo de este tiempo, ha ido adquiriendo connotaciones muy negativas. Pero como ocurre con todo lo prohibido, también ha estado siempre rodeada de un gran secretismo y un halo de misterio. El tabú del sexo anal ha persistido durante siglos y se ha propagado la idea que es algo sucio y antinatural, frente a la penetración vaginal.

Como todas las prácticas no destinadas a la procreación, se ha considerado como algo pecaminoso, propio de individuos gobernados por sus instintos más bajos. Algo censurable y vergonzoso. Sin embargo, se ha venido practicando desde la antigüedad, y no solo por los hombres de orientación homosexual. Personas de ambos sexos y de distintas culturas han explorado los misterios de la puerta de atrás.  En culturas primitivas era frecuente que parejas heterosexuales optasen por esta práctica durante el periodo menstrual.

Sexo anal: de la aceptación al tabú

En las sociedades precolombinas, se practicaba con naturalidad, como queda reflejado en antiguas cerámicas halladas en la zona de los Andes. La Grecia clásica es conocida por su apertura con respecto a la sodomía, una cultura en la que la prostitución masculina estaba completamente normalizada. Aunque de forma hipócrita, el rol pasivo estaba mal visto, ya que se asociaba con un nivel intelectual inferior. En la época del Imperio Romano, sucedía algo similar. El sexo anal implicaba de alguna forma una especie de práctica de poder, y el sometido solía ser un joven de una clase social inferior. No estaba bien visto que un romano de bien se dejase penetrar, pero se admitía con naturalidad que un patricio practicase el coito con un esclavo.

Más tarde, con la propagación de las religiones monoteístas y coercitivas de la sexualidad, comenzó a instaurarse el tabú. A partir de entonces, las prácticas que no tuviesen una finalidad meramente reproductiva, fueron consideradas pecaminosas, e incluso prohibidas.

Verdades y mentiras sobre el sexo anal

En las relaciones sexuales, lo interesante es probar nuevas técnicas y posturas. No hay que apresurarse, es mejor dosificar, para no perder la intensidad del descubrimiento de nuevos juegos sexuales. Mucha gente tiene un fuerte interés por el sexo anal pero aún planean por nuestras mentes los vestigios del antiguo tabú. Existen un montón de dudas, verdades y mentiras sobre el sexo anal. A continuación analizamos los más comunes.

A las mujeres no les gusta

Se trata de una práctica que no tiene nada que ver con el coito vaginal. Pero cada cuerpo es distinto y al igual que algunas sienten un gran placer a través del sexo anal, a otras puede desagradarles mucho. Algunas lo rechazan por los prejuicios negativos que implica o porque no aceptan la connotación de sumisión que está implícita en esta práctica. Es cierto que cada vez, es algo más común en los juegos eróticos de las parejas de hoy. Incluso existen juguetes, como plugs de varios tamaños, para preparar el ano para la penetración.

Muchas mujeres que se inician en esta práctica, admiten que disfrutan mucho de las sensaciones que les aporta. Es verdad que la mujer no tiene una próstata como la del hombre, con un punto P para estimular. Pero el ano es una zona donde se acumulan muchas terminaciones nerviosas, lo que lo convierte en una importante zona erógena. Lo fundamental en cada relación es establecer unas normas consensuadas y respetar los límites de la otra persona. Si tu pareja no quiere sexo anal, no insistas.

Es cosa de homosexuales

Otra de las verdades y mentiras sobre el sexo anal es que es algo exclusivo del colectivo gay. Esto es totalmente falso ya que es una práctica que puede ser muy satisfactoria para ambos sexos. El mito más extendido respecto al sexo anal es que si un hombre hetero lo prueba y le gusta, esto significa que en realidad es gay. Esta idea obsoleta responde a un estereotipo que solo sirve para limitar las posibilidades eróticas de los varones. La orientación sexual no se encuentra en el ano, sino en el cerebro. La estimulación anal puede proporcionar placer a mujeres y hombres, por una simple cuestión anatómica.

Irrita el tejido rectal

Se ha difundido la idea de que el sexo anal puede provocar daños severos a nivel gastrointestinal. Se dice, por ejemplo, que daña el intestino grueso hasta el punto de llegar a provocar un cáncer colorrectal.  Pero hay que recordar que tanto el intestino grueso como el recto, están expuestos a desechos digestivos y heces. Por eso una sustancia como el semen o las bacterias del propio pene, son prácticamente inocuas, incapaces de provocar irritaciones en la zona.

Es sucio

La práctica del coito anal requiere una higiene muy cuidada y extrema. Hay que lavar muy bien el ano con agua y jabón. Incluso introduciendo un poco el dedo para limpiar un poco por dentro. Una buena idea es hacer de vientre antes de la penetración para expulsar todos los restos de heces y así evitar desagradables sorpresas. Para mayor seguridad, se puede utilizar un enema.  El uso del preservativo es muy importante, para evitar enfermedades de transmisión sexual e infecciones. En el caso de prescindir del condón, es conveniente seguir este orden de penetración: boca-ano, vagina-ano, boca-vagina-ano.

Provoca incontinencia fecal

Este problema es bastante común en la sociedad actual pero causado por otros factores. Diabetes,  derrame cerebral, partos complicados, esclerosis múltiple, pueden ser algunas causas. Es falso que el coito anal desgarre los músculos del ano y que desencadene incontinencia fecal. Siempre y cuando se realice con mucha lubricación, estimulación previa y poco a poco.

En Farmacia Sexual te animamos conocer las verdades y mentiras sobre el sexo anal para que puedas liberarte de los prejuicios y animarte a descubrir nuevas formas de placer.

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