Práctica del voyeurismo: el placer de mirar

Práctica del voyeurismo: el placer de mirar

Llamamos voyeurismo al acto de observar a otras personas en conductas sexuales o relacionadas con el sexo. Mediante la observación se obtiene excitación sexual. La práctica del voyeurismo puede ser tanto una parafilia como un trastorno, en función de sus características. ¿Lo has probado alguna vez?

Qué entendemos por la práctica del voyeurismo

La práctica del voyeurismo produce excitación sexual a través de la observación. Es mirar lo que despierta el deseo, sin existir una necesidad de mantener relaciones sexuales con la persona a la que se observa.

Disfrutar mirando no es indicador de un trastorno. La práctica del voyeurismo entra dentro de las parafilias, que con frecuencia, se quedan en una preferencia por ciertas conductas o acciones. A menudo también como parte de las fantasías sexuales, sin tener siquiera que llevarlas a cabo.

Cuando la práctica del voyeurismo, o de las parafilias, comienza a afectar a la vida diaria de la persona, es cuando hablamos de trastorno. Con este, se pierde el control sobre los impulsos y las fantasías de tipo voyeurista, creando angustia y ansiedad.

Los patrones de excitabilidad se van estableciendo durante la última etapa de la infancia y en la adolescencia. Por norma general, suelen perdurar el resto de la vida adulta. Asimismo, las fantasías sexuales acostumbran a ser variadas. Aunque pueda existir preferencia por alguna en particular.

La práctica del voyeurismo suele darse con mucha más frecuencia en los hombres que en las mujeres. Además, su aceptación en la sociedad va en aumento, por lo que no es considerado un tabú. En cualquier caso, las personas implicadas deben ser conscientes de ello y existir un consentimiento.

La diferencia entre la práctica del voyeurismo y el simple consumo de imágenes o vídeos con contenido sexual, es su carácter secreto u oculto. La excitación se obtiene al espiar, así se mantiene la naturalidad en aquello que se observa. Ya que esto no sucede en la pornografía, por ejemplo, pues es un espectáculo diseñado para ser consumido.

La práctica del voyeurismo como trastorno

Podemos decir que hablamos de la práctica del voyeurismo como trastorno cuando las fantasías deben realizarse sin el consentimiento de la otra persona. Aparece también una incapacidad para controlar los impulsos y se experimenta malestar a causa de estos.

En las parafilias, la obtención del placer se encuentra fuera de la realización del coito, de ahí que la práctica del voyeurismo pueda considerarse como tal. Mientras no afecte a los demás aspectos de la vida, no hay por qué preocuparse.

Una característica distintiva del voyeurismo es la observación desde una posición encubierta. De esta manera se mantiene la particularidad del secretismo. Es frecuente durante la práctica del voyeurismo la utilización de espejos, cerraduras o cualquier otra forma que dé la sensación de que se observa en la distancia.

En algunas ocasiones, la práctica del voyeurismo va acompañada de la masturbación, aunque no es un requisito. No obstante, el miedo a ser descubiertos aumenta la excitación sexual. Conviene recordar que todas las partes implicadas deben dar su consentimiento.

Como sucede con la mayoría de los trastornos en general, los comportamientos voyeuristas deben tener lugar durante al menos 6 meses. Además, como decíamos, debe existir malestar y un deterioro de carácter funcional.

La práctica del voyeurismo como trastorno lleva a una búsqueda de ocasiones en las que pueda llevar a la práctica. La vida de la persona empieza a girar en torno a dicha búsqueda. Se dejan de lado otros aspectos relevantes, como las responsabilidades diarias.

El tratamiento para este trastorno incluye la psicoterapia y, en ocasiones, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Estos fármacos se utilizan también en los casos de ansiedad o depresión. También se utilizan otros que reducen los impulsos sexuales y los niveles de testosterona.

La práctica del voyeurismo en la pareja

Como ya hemos dicho, la práctica del voyeurismo está, hasta cierto punto, aceptada. Esto se debe a que el ser humano obtiene información a través de los sentidos, y uno de ellos es la vista. Por este motivo, es normal que observar una escena de sexo, ya sea en la ficción o en directo, puede estimularnos sexualmente.

En alguna ocasión hemos hablado de cómo podemos reavivar la llama en nuestra relación, cómo salir de la rutina o cómo atrevernos a hacer algo que se salga un poco de la norma. La práctica del voyeurismo puede ser una posibilidad para las parejas más atrevidas.

No hace falta siquiera implicar a otras personas, ya que podemos jugar a fingir que estamos solos/as en casa y dejar que nuestra pareja nos observe al masturbarnos. También para algo más sencillo como desvestirse o darse una ducha. Las posibilidades siempre son muchas.

Otra opción es acudir a algún local que ofrezca este tipo de servicios eróticos, siempre, repetimos, con consentimiento de todas las partes. Aunque el trastorno de voyeurismo se da cuando no hay ni consentimiento, ni siquiera conocimiento, podemos adaptarlo para satisfacer nuestros deseos.

Con el intercambio de parejas es posible también mirar a nuestra pareja mientras está con otra persona. En estos locales podremos dar rienda suelta a todas nuestras fantasías sexuales. Quién sabe, igual descubrimos algo que no conocíamos hasta ahora.

Complementos para nuestra sesión

Para añadir un toque picante a nuestra sesión de voyeurismo, podemos incluir juguetes eróticos que sean de nuestro agrado. En nuestra zona sex shop tenemos disponibles una enorme variedad de productos. Todos ellos destinados a satisfacer las necesidades y apetitos sexuales de cualquier persona.

Dejar volar a la imaginación durante nuestras relaciones sexuales, incluyendo los preliminares, es lo que, a menudo, nos garantiza la satisfacción sexual. Además de los tradicionales vibradores y estimuladores de las zonas erógenas, podemos encontrar kits. El voyeurimo suele relacionarse con las prácticas BDSM. También encontrarás remedios naturales para estar al 100% durante el acto sexual.

La práctica del voyeurismo es perfectamente saludable siempre y cuando no repercuta negativamente en nuestras vidas. El sexo debe practicarse sin inhibiciones pero con respeto hacia el prójimo. Visita nuestra tienda y dale rienda suelta a tus fantasías.

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