Aprender a conocer el cuerpo

Aprender a conocer el cuerpo

El deber de conocernos es algo que escuchamos con frecuencia en el campo de la psicología o de la salud mental. No hay nadie que pueda entrar dentro de nosotros/as para decirnos quiénes somos, qué queremos o qué deseamos. Y así sucede también en la sexualidad; aprender a conocer el cuerpo nos conduce a una vida sexual más rica.

Aceptarnos como somos

Existe una obsesión por la perfección. Por algún motivo lo que la naturaleza da se ha convertido en algo defectuoso que debemos retocar y mejorar. Así, algo tan simple como la grasa natural del cuerpo, conocida hoy en día como celulitis, es uno de los mayores quebraderos de cabeza de las mujeres.

Además de ser vista como algo extremadamente feo, es algo inaceptable que resta valor. Las portadas de las revistas, las modelos y los mil filtros de los que disponemos hoy en día en la cámara del móvil, son la prueba de que es un defecto que debe ocultarse, en el caso de que no podamos hacerla desaparecer. Aprender a conocer el cuerpo nos permite darnos cuenta de lo ridículo que resulta todo esto.

Este maltrato físico se extiende también a los genitales, esos grandes desconocidos en la mujer. En la escuela aprendemos lo que es el pene y la vagina, y vemos por encima lo que son los labios mayores y menores y el clítoris. Es decir, lo que llamamos la vulva.

Esta región se limita a unas flechas que indican su nombre, pero sin una imagen real que nos explique cómo son. De esta manera crecemos con la creencia de que los labios deben ser muy pequeños y finos, sin sobresalir. Que deben tener una tonalidad clara y ser simétricos. Esto dificulta que podamos aprender a conocer el cuerpo.

Sin embargo, la realidad es que hay tantas vulvas como pechos y como penes. Labios con tamaños asimétricos y multitud de formas diferentes, tonalidades rosas, marrones claros y oscuros, labios mayores más abultados, etc.

Las posibilidades son infinitas, pero ninguna es la correcta. Salvo que algo nos cause una molestia física importante, como sucede con el pecho grande que ocasiona dolor de espalda, nuestro cuerpo es aceptable tal y como es, y no hay que modificarlo para cumplir con ningún canon impuesto.

Aprender a conocer el cuerpo

Aprender a conocer el cuerpo es el primer paso para poder disfrutar de unas relaciones sexuales placenteras. Es aquí cuando entra en juego la masturbación. Sin embargo, antes hay que saber cómo funcionamos y qué puntos podemos descubrir.

Requiere de cierto tiempo el poder aprender a conocer el cuerpo. Para saber qué caricias nos gustan más o qué intensidad, es necesario repetir la práctica. La paciencia y la curiosidad sin prejuicios son las mejores aliadas.

Utilizar un espejo es un buen recurso en nuestra labor de aprender a conocer el cuerpo. Inicialmente puede resultarnos difícil mirarnos; consideramos que los genitales son feos y nos producen rechazo. Sentir asco por nuestro propio cuerpo es algo cultural, y absurdo, que hemos aprendido. Cuanto antes te aceptes, mejores serán tu vida y tu sexualidad.

Para aprender a conocer el cuerpo, hay que saber qué es lo que estamos viendo. Así como las funciones que tiene cada parte del cuerpo. Para empezar, la vagina es la parte interna; el conducto en el que se introduce el pene. Cuando leemos por ahí que “la vagina es bella”, hablamos de la vulva, que son los genitales exteriores.

El exterior o vulva es lo que incluye el clítoris, el punto más alto, los labios menores, que descienden desde aquel, y los labios mayores, que son los laterales abultados en los que crece el vello. Si separamos los labios menores observaremos la uretra, por donde sale la orina y la entrada de la vagina.

¿Sabías que la orina sale de la uretra, que es un orificio independiente? ¿Has visto alguna imagen del clítoris y el tamaño que tiene incluyendo las ramas que no vemos? ¿Has palpado la rugosidad del interior de tu vagina? No esperes para aprender a conocer tu cuerpo. Explora, descubre y siente.

Cómo podemos aprender a conocer el cuerpo

Si ya hemos superado el primer paso para aprender a conocer el cuerpo, podemos continuar con el siguiente. Sabiendo dónde está cada cosa llega el momento de las sensaciones. Asimismo, también conviene prestar atención a las respuestas fisiológicas y no solo a lo que sentimos.

El clítoris es más grande en su parte interior que la exterior, y conecta con el interior de la vagina a través de la zona del punto G. La función del clítoris es la de proporcionar placer, nada más y nada menos. La mayoría de las mujeres obtienen un orgasmo únicamente con su estimulación. Lejos de la realidad queda la penetración como forma principal de dar placer a la mujer.

Si no logramos aprender a conocer el cuerpo, podríamos pasarnos una vida con unas relaciones sexuales insatisfactorias. Y las mujeres merecen mucha más satisfacción que esa. Observa el capuchón de tu clítoris y experimenta con las diferentes sensaciones que te produce en cada momento. Y también según la intensidad o la forma en que lo toques.

La vagina también proporciona placer, pero resulta más difícil llegar al orgasmo a través de ella únicamente. Puedes utilizar juguetes eróticos para lograr estimular la zona del punto G. Situada a pocos centímetros de la entrada de la vagina y en la parte frontal. Muchas mujeres desconocen este placer; por ello debemos aprender a conocer el cuerpo.

Y si no logro aprender a conocer el cuerpo

Nadie puede obligarnos a investigar si no lo deseamos, pero puesto que es nuestro cuerpo, nadie mejor que nosotras podrá saber lo que nos resulta agradable. Además de los genitales, son muchas las partes del cuerpo que pueden proporcionar placer, pero hay que aprender a conocer el cuerpo para identificarlas.

En las relaciones de pareja, si no sabemos qué nos agrada, será frecuente la sensación de frustración o de insatisfacción porque la otra persona no nos supo dar la estimulación que necesitábamos. Aprender a conocer el cuerpo permite ser una guía para quien nos acompañe. Así, con pequeñas indicaciones nuestra pareja averiguará qué nos satisface y nosotras obtendremos lo que deseamos.

Aprender a conocer el cuerpo solo puede traer beneficios, tanto para las mujeres como para sus acompañantes. No hay que avergonzarse ni sentir pudor; descubrirse es algo íntimo que debemos hacer en soledad. Sigue nuestro blog para descubrir más sobre sexualidad y visita nuestra zona sex shop si necesitas juguetes que te ayuden a sacar todo tu potencia.

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