Perversiones sexuales, ¿tabúes o parafilias?

perversiones sexuales, ¿tabú o parafilia?

¿Qué son exactamente las perversiones sexuales?, ¿tabúes sexuales o parafilias? Estamos ante una de las preocupaciones más básicas de la vida humana, por prosaico que nos pueda parecer. Pero es así. Y también es un ingrediente casi imprescindible en el amor y la felicidad general.

Perversiones sexuales, ¿tabúes o parafilias?

A pesar de esta enorme importancia del sexo en nuestra existencia, continúa siendo un tema tabú. Cada vez se enfoca de forma más abierta y directa, como hacemos en Farmacia Sexual. Pero todavía hay muchas vertientes de la sexualidad que resultan confusas, polémicas o controvertidas. Por ejemplo, el abuso sexual, la sexualidad de los adolescentes, la transexualidad o las múltiples orientaciones e identidades de género.

Parte de estos prejuicios provienen de nuestro entorno social. De forma aprendida, tendemos a clasificar tendencias y prácticas sexuales como “normales” o “pervertidas”. Lo hacemos en función de criterios culturales y aleatorios que van variando según pasa el tiempo. Algunas prácticas que nuestros abuelos consideraban pervertidas, ahora forman parte de los hábitos normales sexuales de las parejas. 

La opinión de los expertos

Pero a pesar de la influencia del sesgo cultural, los científicos y expertos en sexualidad humana, siguen empeñados en estudiar y comprender la conducta de esas personas que expresan (o reprimen) deseos sexuales poco normativos y que por norma general son rechazados socialmente. Podríamos englobar esta tendencia con el nombre de parafilias. Antiguamente se las conocía como perversiones sexuales, pero se descartó al tener esta expresión unas connotaciones clínicamente patológicas. El término parafilia hace referencia a las pautas de conducta sexual en las que el individuo necesita recurrir a determinadas escenificaciones u objetos para poder obtener una plena satisfacción.

La opinión de los sexólogos, basada en estudios y en su propia trayectoria personal, es que las perversiones sexuales son gustos que se apartan de lo comúnmente aceptado. Estos gustos generan comportamientos sexuales que se cree que son minoritarios. Aunque esto último sería cuestionable. Al fin y al cabo, los propios tabúes respecto al sexo, hacen que no se comparta información sobre el comportamiento sexual. Por lo que los gustos personales quedan ocultos en la intimidad.

¿Qué es una parafilia?

Para definir las parafilias, además de la consideración de conductas minoritarias, se establece que estas pautas deben manifestarse durante al menos unos seis meses. Suelen provocar malestar en el individuo. Lo habitual es que la mayoría de las personas mostremos preferencias hacia determinados objetos o situaciones. Pero lo que hace distinta a la parafilia es la exclusividad. Estas personas llegan a centrar su placer sexual en una serie de objetos o rituales y sin ellos no pueden excitarse ni alcanzar el clímax. Es decir, se vuelven imprescindibles para su satisfacción. No debe confundirse la parafilia con situaciones en las que se incorporan estímulos complementarios, como juguetes sexuales, que son solo una alternativa novedosa, sin llegar a ser indispensables para lograr sentir placer.

En la actualidad, el término de parafilia abarca todo tipo de preferencias dispares, como el masoquismo (excitación sexual a través del dolor), fetichismo (el deseo se presenta a través de prendas de vestir o partes concretas del cuerpo) o la pedofilia (atracción sexual hacia menores de edad).

Pervertido, ¿se nace o se hace?

Con este rango de preferencias tan diferentes, es normal que existan intensos debates entre psiquiatras y psicólogos. Definir lo que es perversión sexual y parafilias, se vuelve complicado. Algunos entienden que estas desviaciones sexuales pueden considerarse patológicas en determinadas ocasiones y otros hablan de simples preferencias sexuales. Y los hay que optan por introducir conceptos como la ética, el consentimiento y los daños a terceros.

En función de estos criterios el DSM-IV-TR (manual diagnóstico y estadístico de desórdenes mentales) clasifica como problemas psiquiátricos hasta 8 parafilias diferentes. Voyeurismo, exhibicionismo, sadismo y masoquismo sexual, fetichismo, travestismo fetichista, frottoeurismo y pedofilia. Existe otra categoría de perversiones sexuales menos frecuentes donde se encuentran la necrofilia, la coprofilia o la escatología telefónica.

No se conoce muy bien la causa por la que aparece una parafilia. Pero todo apunta a que se inician durante la infancia. Se asocian a vivencias con una intensa carga erótica sucedidas durante la infancia o pubertad. A través de una experiencia concreta, se produce un proceso de asociación en el que una situación o imagen queda vinculada como una sensación de placer. La fantasía de ese momento se puede reforzar con la masturbación y el orgasmo y de esta forma, se fijaría en la mente una parafilia.

El tabú cultural

La mayoría de las personas que se identifican con cualquiera de las perversiones sexuales posibles, no suelen buscar tratamiento. Las pautas de excitación y deseo sexual se pueden modificar con un poco de trabajo. A la vez, se deberá aprender a controlar los impulsos sexuales y a mejorar las habilidades sociales. Así, el paciente podrá interactuar mejor con otros adultos y encontrar parejas sexuales apropiadas.

Sin embargo, excepto en los casos que se traspasa el límite de lo ético y lo legal, el principal problema de las parafilias y las perversiones sexuales es la falta de aceptación social. Y es en realidad la cultura la que define lo que es aceptable y lo que no. Así que realmente todo parece girar en torno a normas y tabúes bastante aleatorios. A pesar de todo, las personas tratan de enmarcar sus acciones y sus preferencias, a las normas de su tiempo y su sociedad. Como si fuesen las únicas correctas. Por ejemplo, en algunas tribus de Papúa Nueva Guinea es normal que los adolescentes realicen felaciones a los adultos como ritual de transición. Otro ejemplo es el de la homosexualidad, que estuvo catalogada como enfermedad psiquiátrica hasta el 1973.

En Farmacia Sexual, animamos a todos los lectores a explorar su erotismo sin miedo ni inhibiciones, pero siempre desde el respeto al prójimo. La expresión sexual de cada persona es única y no debemos avergonzarnos de nuestras fantasías o preferencias.

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