Soy adicto al sexo: ¿tengo un problema?

Soy adicto al sexo: ¿tengo un problema?

Ser adicto al sexo, aunque puede resultar poco preocupante, no deja de ser un trastorno. Se trata de un desorden psicológico que puede afectar negativamente a las relaciones sociales y a la vida en general de quien lo padece.

Qué significa ser adicto al sexo

La hipersexualidad o adicción al sexo conlleva una dependencia intensa de este. Se desarrolla un comportamiento sexual de carácter compulsivo, tal y como sucede con los trastornos obsesivo-compulsivos. Esta compulsividad sexual se vuelve incontrolable y no permite al individuo llevar una vida normal.

Ser adicto al sexo implica la práctica de este en todas sus variantes. Así, la persona que padece el trastorno recurre a la masturbación o autoestimulación de forma compulsiva, a la prostitución, al voyeurismo, el cibersexo, el exhibicionismo, entre otros.

También es común para quien es adicto al sexo el tener varias parejas sexuales. No solo en su vida sino en una misma noche. Hay una necesidad de estimulación sexual constante. Cuando el adicto al sexo es un hombre se habla de satiriasis; cuando se trata de mujeres hablamos de ninfomanía.

Por qué se es adicto al sexo

Las causas de la adicción al sexo no parecen estar del todo claras. Según los expertos, el origen de esta adicción podría estar en algunos cambios químicos que se producen en el cerebro. La satisfacción sexual proporcionaría al cerebro una sensación de recompensa similar a la que podría aportar la comida.

Otros estudios muestran que podría tratarse de una lesión en la corteza prefrontal del cerebro. Esta sería la responsable del desarrollo de la compulsividad sexual. Resulta curioso que las personas con mayor tendencia a la adicción al sexo sean aquellas que han sufrido abusos sexuales en su vida o que provienen de familias con una disfuncionalidad.

Las características del comportamiento del adicto al sexo hacen que se lo incluya en la categoría de los trastornos obsesivo-compulsivos. Dicha categoría comprende el juego patológico o ludopatía, y el llamado trastorno dismórfico del cuerpo como los más conocidos.

La adicción al sexo afecta a un 6% de la población; una cifra que se considera bastante elevada. Aparece a una edad temprana y tiene carácter crónico. Sin embargo, el tratamiento a base de inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS) parece resultar efectivo.

Ser adicto al sexo puede deberse también a determinados rasgos de la personalidad. Por ejemplo aquellos enfocados en experimentar nuevas sensaciones. Cuando este interés no se gestiona correctamente, puede volverse una adicción.

Otras causas son el fracaso social y las familias desestructuradas.

Sintomatología de la adicción al sexo

En épocas de estrés, es normal recurrir a la satisfacción sexual como vía de escape. Al tratarse de una sensación agradable y de aportar grandes beneficios al organismo, permite aliviar ciertos estados anímicos.

Sin embargo, quien es adicto al sexo emplea dicha vía de forma compulsiva. Además, hay una incapacidad para controlar estos impulsos que terminan repercutiendo a cualquier aspecto de la vida. Se da también una repetición de las fantasías sexuales.

Algunas de las consecuencias que tiene el ser adicto al sexo son la pérdida del empleo, la finalización de las relaciones sentimentales y la posibilidad de contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual. Además de la conducta hipersexual, la persona que sufre el trastorno es impulsiva y con una incapacidad notable para gestionar sus emociones o el estrés.

Los manuales para el diagnóstico de la salud mental no incluyen un listado específico de síntomas para este trastorno. En el DSM-IV-TR aparece como un trastorno sexual sin especificar. En la edición posterior se le denomina ya un trastorno de hipersexualidad, con la sintomatología que sigue a continuación:

  • Incapacidad para controlar la conducta sexual y para reprimir aquellas que son inapropiadas
  • Aumento paulatino de los encuentros sexuales
  • Persistencia del comportamiento sexual que incluye la autodestrucción
  • Modificaciones bruscas del humor en relación con su actividad sexual
  • Búsqueda persistente de relaciones sexuales
  • Interferencia de la conducta sexual en otros aspectos de la vida diaria

Las parafilias también son frecuentes cuando se es adicto al sexo. Puede darse también de forma simultánea otros trastornos relacionados con la incapacidad para controlar los impulsos. Por ejemplo la ludopatía o los trastornos de la personalidad.

Tratamiento de la adicción al sexo

El tratamiento para el adicto al sexo consiste en aprender a controlar los impulsos sexuales y la mejora de las relaciones interpersonales. Una de las técnicas más eficaces es la terapia cognitivo-conductual. A través de esta, y tras una evaluación del problema, se busca la reeducación sexual y la gestión emocional. También se abordan las relaciones interpersonales.

Para el control de los comportamientos compulsivos se emplean técnicas de exposición. Con estas se logra adquirir un mayor control de los impulsos, de forma que las respuestas a los estímulos serán diferentes. Las técnicas para detectar los pensamientos, las autoinstrucciones y la relajación permiten obtener un mayor control de las respuestas psicofisiológicas.

La elección de las técnicas más apropiadas se determinará en función del perfil del adicto al sexo. Habrá que tener en cuenta aspectos como la personalidad, los recursos personales con los que se cuenta, el historial del paciente, etc.

Junto a la terapia cognitiva deberá llevarse a cabo la conductual, que es la que permite aprender nuevos comportamientos. Esta permite que frente a la situación que despierta la adicción en el adicto al sexo, no se realice la compulsión. Es lo que se llama la prevención de respuesta.

Cómo prevenir la adicción al sexo

Como sucede con multitud de trastornos, una buena autoestima y la capacidad para gestionar las emociones son fundamentales. Aprender a tolerar la frustración y a aceptar cualquier emoción que podamos sentir sin reprimirla son también aspectos básicos para una buena salud mental.

Cuando se dan rasgos de personalidad con tendencias adictivas, es conveniente detectar las primeras compulsiones para evitar convertirse en un adicto al sexo. Identificar las situaciones o emociones que llevan a recurrir a la satisfacción sexual continua permite trabajar la forma en que son enfrentadas.

La identificación de aquellas da la posibilidad de buscar una respuesta diferente a los estímulos. Así, en lugar de recurrir a las relaciones sexuales, se emplean otros recursos, como pueden ser la práctica de deporte, pasear o cualquier actividad que requiera atención.

Desde Farmacia Sexual apostamos por la satisfacción sexual de forma sana, como una herramienta para disfrutar de la vida con mayor plenitud.

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