Cunnilingus: trucos para provocar orgasmos

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El cunnilingus o sexo oral femenino es una práctica que, cuando se hace bien, proporciona muchísimo placer. Para dominar la técnica es importante, ante todo, saber ubicarse y, después, cómo proceder. Con estos trucos lograrás tu objetivo: provocar orgasmos.

De dónde viene el término cunnilingus

El origen de la palabra “coño” la encontramos en el latín: cunnus. Cuando hablamos de cunnilingus, su significado es bastante fácil de entrever. Significa exactamente “lengua en la vulva o el coño”. Esta palabra tan culta no ha sido, sin embargo, tan popular como su amiga la felación, que siempre ha gozado de mayor visibilidad.

El sexo oral no es algo que practiquen todas las especies; y el cunnilingus es algo menos visto aún. Entre las especies animales que practican el sexo oral encontramos a los bonobos, los orangutanes, un tipo de murciélagos e incluso una araña, entre alguna otra más.

Los primeros, más próximos a nuestra especie, practican el cunnilingus y la felación por puro placer. Sabios ellos, no tienen ningún tipo de reparo en dar y recibir placer en cualquier momento del día. En el caso de los murciélagos, por ejemplo, el cunnilingus podría ser una forma de limpia la vagina, pero no está del todo claro.

Pero como nuestra especie es lo que realmente nos importa, hay que decir que el cunnilingus, bien hecho, es uno de los mejores regalos que se le puede hacer a una mujer. Puesto que hay mucho presumido pero pocos que en realidad saben hacerlo, encontrar a un experto es toda una sorpresa.

El conocimiento, no obstante, debe ser compartido, y es por ello que no nos vamos a guardar los secretos. Aprender a realizar un cunnilingus es una asignatura pendiente para muchos, pero que puede ser superada con estos trucos que os vamos a dar.

Hay que recordar que la práctica hace al maestro o la maestra, por lo que una vez aprendida la teoría, lo mejor que se puede hacer es practicar. Practicar mucho.

La importancia del cunnilingus

Tanto la naturaleza como el cine han hecho un flaco favor a la importancia del cunnilingus. No hablamos solo del cine pornográfico, sino de las películas en general. El “aquí te pillo, aquí te mato” de pocos minutos es un clásico de la gran pantalla. Hombres fuertes y muy machos que parecen saber bien lo que sus mujeres necesitan.

Otra escena tradicional pero más romántica es comenzar por los besos, que pronto llevan también a la penetración. También hemos visto pilladas in fraganti en oficinas y despachos; generalmente mujeres practicando felaciones.

No vamos a decir que nunca hayamos visto un cunnilingus en la gran pantalla. Ya conocemos algunas películas con escenas de sexo de lo más variadas. Sin embargo, si la práctica del sexo oral a la mujer estuviese más documentada, quizás contaríamos con más personas expertas.

Todo se puede aprender y es mejor buscar soluciones a los problemas que lamentarse por ellos. Así que vamos a conocer unos trucos infalibles para practicar un cunnilingus que dejará huella.

Ante todo, calma

Lo primero que debemos saber es que, en el cunnilingus, hay que operar con tranquilidad. Tanto para elegir un sitio donde ella pueda sentirse cómoda, como a la hora de lanzarse sobre su cuerpo. La féminas no responden con la misma rapidez que ellos. Una caricia inesperada o brusca puede resultar molesta e incluso romper todo el encanto de la situación.

No se trata de que para las mujeres el sexo siempre tenga un significado más profundo, porque no es cierto. Simplemente el cuerpo de la mujer lleva otro ritmo y la excitación se produce de forma gradual.

Los preliminares son extremadamente importantes. Una conversación interesante o unas carcajadas también se incluyen en el saco de los juegos preliminares. Y es que la mujer es más cerebral que el hombre. Acércate con suavidad y bésala, mírala y acaríciala con calma. Como si tuvieras toda la noche por delante. No corras para mostrar todo lo que has aprendido sobre el cunnilingus.

Haz un descenso gradual

Si les preguntamos, seguro que a muchas mujeres les suena eso de dar un beso y de repente sentir que les están bajando los pantalones con prisas. Por mucha llama y por mucha pasión que exista, lanzarse a los bajos buscando la penetración es un camino directo al fracaso. Quizás ella no te lo dirá, pero en su cabeza no eres un buen amante.

Su cuerpo incluye su cuello, sus pechos, su estómago, sus muslos… Cualquier rincón es válido. Observa y escucha. Por cómo se mueve su cuerpo y por los gemidos que emite podrás saber dónde prefiere que la bese o acaricien. Y recuerda, calma.

Ir descendiendo no equivale a cuatro besos en vertical para al quinto llegar a la vulva. El cunnilingus se practica con la humedad adecuada, es decir, una buena excitación a la que llegaremos con todo lo anterior.

Primero ubícate, luego procede

Una vez que llegamos a la zona genital para comenzar con el cunnilingus, lo primero es saber qué es cada cosa. El clítoris, esa pequeña protuberancia en la parte superior, es la gran fuente de placer femenino. Eso es lo que equivale al pene en el hombre, y no la vagina, como nos han hecho creer.

La vagina se encuentra más abajo, oculta tras los labios menores. Cuando comiences con el cunnilingus, puedes pasar la mano primero sin detenerte para comprobar la humedad de la zona. Si la lubricación es poca, es el momento de conseguirla con tu lengua.

Comienza con la parte externa, sin prisas, como siempre. Y poco a poco ve abriendo los labios menores con la lengua sin dejar de besar. Puedes deslizar tu lengua un par de veces para humedecer la zona y luego alternar movimientos. Chupa con suavidad su clítoris y los labios y utiliza tu lengua para hacer movimientos circulares.

Variedad en el ritmo y en los movimientos

A cada persona le gusta de una manera determinada, por lo que debes prestar atención a cómo responde. Si te agarra fuerte del pelo o te aprieta contra ella es que lo estás haciendo bien. Para no realizar siempre movimientos circulares o de lado a lado, puedes probar a dibujar algunas letras del abecedario.

De igual modo, alterna la velocidad. Permanece algunos segundos chupando a mayor velocidad y luego reduce el ritmo y vuelve a deslizarte por los labios menores e incluso la vagina. A todas no les gusta que introduzcas tu lengua, así que también puedes utilizar un dedo, o dos si está muy excitada. E incluso introducir uno en el ano si sabes que eso le agrada. Recuerda también que si tu dedo apunta hacia arriba, podrás estimular el punto G.

Cuando el orgasmo se acerca, su cuerpo se pone en tensión y luego se estremece gimiendo. Para muchas mujeres resulta muy placentera la penetración en este momento. Es algo que tendrás que ver sobre la marcha.

Con estos trucos, podremos convertirnos en un o una profesional del cunnilingus. Practicar todo lo que se pueda y dar mucho placer es imprescindible. También podemos acompañar el sexo oral con juguetes eróticos como las balas vibradoras, diseñadas para estimular el clítoris y la entrada de la vagina.

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