Orgías: una práctica tan antigua como beneficiosa

orgías

Las orgías han estado presentes en nuestra sociedad desde tiempos antiguos, aunque todavía hoy no se hable de ello abiertamente. Como un festín en el que liberar tensiones y salir de la rutina, esta práctica reporta importantes beneficios.

Qué son las orgías

La práctica de las orgías siempre ha existido. Sin embargo, a medida que nuestra sociedad ha “evolucionado”, estas han pasado a ser consideradas de mal gusto o relacionadas con quienes no saben controlar la lujuria.

A mediados del siglo pasado se publicó en Inglaterra un interesante libro que se convirtió en best seller. Historia de las orgías era su nombre, y fue escrito por un joven de 23 años, Burgo Partridge. Gracias a este texto, hoy podemos conocer con bastante profundidad los placeres celebrados por nuestras sociedades predecesoras.

Sin el pudor o la represión ejercida por religiones como el cristianismo, las orgías constituían un canto a la libertad. Hoy, de acuerdo con lo que dice nuestro propio DRAE, una orgía es un festín donde se va a comer y a beber sin control y donde se cometen otros excesos.

Sobra decir que estos excesos no especificados hacen referencia al sexo. Este, sin embargo, no constituía el segundo plato de estas celebraciones, sino que era el objetivo principal. Aunque los alimentos y la bebida también estaban presentes. Estas fiestas requieren, eso sí, de mucha energía.

De acuerdo con este autor, las orgías podían dividirse en dos clases. Por un lado se encuentran aquellas que siguen las normas establecidas por la sociedad. Por otra parte, están las individuales, para quienes practican el hedonismo.

Las orgías sociales contaban con una cierta organización. Y eran consideradas algo necesario dentro de la comunidad. No solo permitían liberar tensiones, sino que también eran una excelente forma de romper con la rutina y alegrar la vida.

Las orgías de los particulares eran algo más rebeldes, puesto que no seguían ningún tipo de restricción. Se trataba, simplemente, de una celebración de nuestros instintos más básicos, sin límites y sin más contemplaciones.

Historia de las orgías

Una de las sociedades en las que las orgías eran parte de la tradición de la comunidad era la griega. Lejos de sufrir remordimientos o complejos, la desnudez y el sexo eran vistos como lo que son en realidad: algo totalmente natural.

Igual que sucede en otros culturas del mundo, los hombres de más edad mantenían relaciones sexuales con otros más jóvenes con el fin de mostrarles su conocimiento al respecto. La homosexualidad, por tanto, tampoco estaba mal vista.

En el culto a sus dioses, como Apolo, Dionisio o Afrodita, las orgías formaban parte de las celebraciones. Hombres y mujeres practicaban danzas de carácter erótico y baños rituales. Además, en los días anteriores a las orgías, se abstenían de mantener relaciones sexuales para aumentar la intensidad del placer durante las mismas.

Como curiosidad, el teatro y los juegos olímpicos que han llegado hasta nuestros días también tenían un alto contenido erótico. Las orgías permitían llegar al estado de teolepsia, es decir, una comunión con las divinidades.

Siguiendo el ejemplo de la cultura griega, la romana incluyó en sus celebraciones las bacanales. Con un carácter mucho más salvaje, esta sociedad se sentía atraída en exceso por la violencia, que trasladaban también a sus prácticas sexuales. Así, practicaban el sadomasoquismo y disfrutaban con las violaciones y el incesto.

El sentimiento de culpa que acompañaba algunos de estas prácticas helenas, dejó su huella y marcó a la época medieval. Durante esta, y con la expansión del cristianismo, apareció el pecado. La sexualidad se convirtió en algo sucio por lo que sus prácticas, incluyendo las orgías, suponían graves castigos.

Algo no tan sorprendente dentro de la Iglesia católica es que sus miembros fueran los más depravados. Así, destaca el antipapa Baldassare Cossa, que incluyó entre sus víctimas a monjas, vírgenes, viudas y casadas.

La evolución de las orgías hasta nuestros días

En el Renacimiento, obtuvo popularidad una fiesta que todavía hoy seguimos celebrando: el Carnaval. Conocida como la fiesta de la carne, no solo consistía en el sacrificio de animales, sino que llevaba intrínseca la promiscuidad.

Puesto que se utilizaban máscaras para cubrir el rostro, había libertad para cometer excesos sin importar la clase social o condición. Por mucho que la Iglesia católica ha intentado siempre reprimir nuestros instintos, el deseo ha podido con ello.

En los siglos posteriores, las orgías siguieron estando presentes. No fueron pocos quienes, a pesar del control puritano, lograron mantener sus prácticas secretas para rendir culto al amor y a la fertilidad. Ya en el siglo XVIII, los caballeros se dirigían a los burdeles después de visitar sus clubes. Quizás fue este el inicio de la pérdida de la orgía como una celebración comunitaria, pasando a ser una práctica oscura y con un carácter diferente.

Hoy en día no es conocida la práctica de las orgías de forma abierta, aunque no hace falta decir que siguen teniendo lugar. Incluso la propia Iglesia católica se ha visto implicada en escándalos relacionados con orgías, además de prostitución.

Celebrar orgías en nuestro tiempo

En nuestra sociedad, no es posible realizar orgías comunitarias como sucedía en las sociedades antiguas. Lo que sí podemos hacer, si nos apetece, es visitar los locales que nos dan esta posibilidad. Muchos de ellos son los pubs para swingers, es decir, donde se practica el intercambio de parejas. También, las prácticas bondage.

Con diferentes escenarios como mazmorras, jaulas, confesionarios, cuartos oscuros, jacuzzis o camillas para masajes, podremos encontrar aquello que más nos atraiga para hacer realidad nuestras fantasías. Cada local ofrece sus propias salas y condiciones, y es posible consultar también cuando tienen lugar sus fiestas.

La imaginación no tiene límites, y tampoco lo tienen las prácticas sexuales que podamos realizar. Para muchas personas, las orgías son una forma natural de disfrutar de sus cuerpos y de su sexualidad. Lejos de los prejuicios, es un canto a la libertad de cada persona para hacer con su vida lo que quiera.

Si lo deseas, puedes acercarte a estos locales para conocer más sobre las orgías, o puedes comenzar abriendo tu mente con la infinidad de juguetes eróticos que tenemos disponibles. Con kits de bondage y productos para todos los gustos, podrás ir descubriendo todo lo que aún no conoces sobre la sexualidad.

 

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