Sexo lésbico: riesgos y métodos de prevención

sexo lésbico
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Cada cierto tiempo aparecen campañas de concienciación para la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Son iniciativas que se basan exclusivamente en impulsar el uso del preservativo en las relaciones sexuales. Sin embargo, no se da visibilidad ni información sobre salud íntima al colectivo lésbico y bisexual. Y es que el sexo lésbico todavía es un tema tabú, tanto en la esfera social, como en las políticas públicas cuando se trata de educar e informar a la población. Desde fuera, puede parecer que la igualdad de derechos es una meta alcanzada, sin embargo esta omisión revela que la sexualidad femenina todavía está envuelta en un halo de oscuridad.

Y es que el concepto heterosexista es tan dominante, que muchas mujeres lesbianas encuentran serios obstáculos para acceder a la información que necesitan o a la salud ginecológica adaptada a sus hábitos sexuales. La mayoría de los profesionales médicos no han recibido formación sobre prácticas homosexuales y sus posibles riesgos, y por lo tanto muchos resultan no estar capacitados para ayudar a los pacientes a prevenirlos. Además de la presunción de heterosexualidad, asumida a nivel general en la sociedad, se han documentado testimonios de mujeres que se han encontrado con que su ginecólogo descarta la necesidad de seguimiento, por no mantener relaciones coitales. Y por supuesto, no faltan casos de reacciones discriminatorias, humillantes u homofóbicas. Por lo tanto, una de las asignaturas pendientes por parte de los profesionales es una mayor sensibilización y formación con respecto a la sexualidad homosexual.

ETS en el sexo lésbico

Ante este panorama, el desconocimiento acerca de los riesgos y los métodos de prevención incluyen a los propios miembros del colectivo LGTB. Desinformación, fomentada, como hemos dicho por los médicos, medios de comunicación, autoridades, etc. Ante esta laguna, han sido las propias organizaciones las que han tenido que asumir el rol de concienciar en informar a la población. Los mitos sobre el sexo que circulan boca a boca, como forma de conocimiento popular, afectan tanto al mundo heterosexual como al homosexual.  Por lo común se piensa que las relaciones íntimas entre mujeres no entrañan riesgos de contagios o infecciones. Existe la idea de que al no haber un falo implicado, no es una relación sexual ‘de verdad’. Con esta idea retrógrada, todavía se menciona la cuestión de la virginidad de las lesbianas, limitando la sexualidad humana a la penetración.

Es cierto que el riesgo es menor, pero sigue estando ahí y, aunque excepcional, existe algún caso comprobado de contagio de VIH/SIDA entre parejas de mujeres. Según los especialistas, las probabilidades de contagio de VIH/SIDA, clamidia, gonorrea o hepatitis B, que se transmiten a través de los fluidos, es bastante menor en las relaciones lésbicas.

Sin embargo existen otras dolencias que sí se pueden contagiar con más facilidad. Ocurre con enfermedades como la sífilis, vaginosis, herpes o el virus del papiloma humano. Este último tiene la misma incidencia entre la población heterosexual que entre la homosexual. La clamidia y el condiloma también son enfermedades que se pueden contraer a través del sexo lésbico.

El modo de contagio más frecuente es a través de los dedos y las manos, el roce entre genitales, el sexo oral y el uso inadecuado de dildos y juguetes sexuales.

Métodos de prevención

Lo primero, al igual que se aconseja a las parejas heterosexuales, es realizar un chequeo para descartar cualquier infección o ETS cada vez que se inicie una relación con una nueva pareja.

Pero para todas aquellas que desean mantener relaciones esporádicas, también existen métodos preventivos específicos, aunque son desconocidos por la mayoría. No se comercializan en farmacias ni supermercados y tampoco se reparten en las escuelas como se hace con el condón en campañas oficiales del Ministerio de Sanidad. Esto deja patente la invisibilización y falta de interés del Estado por la salud sexual de la población lesbiana.

  • Barrera de látex. Es un pequeño tejido de látex cuadrado y muy fino para respetar la sensibilidad, que impiden el roce directo piel con piel. De esta manera se evita el contacto entre fluidos vaginales y se elimina el riesgo de cualquier tipo de contagio. Se utiliza colocándolo sobre la vulva o el ano para practicar sexo oral de forma segura. No se recomienda emplear en otro tipo de prácticas como el tribadismo, ya que es fácil que la barrera se mueva, dejando la zona al descubierto. En este caso se recomienda no quitarse la ropa interior o no hacer contacto directo con los genitales de la pareja.
  • Como la barrera de látex solo se puede encontrar en tiendas especializadas como sex shop y además tienen un precio algo elevado, se puede confeccionar una a partir de un preservativo. Es muy fácil, únicamente hay que recortar los extremos, abrir el condón y crear un cuadrado. También es un elemento imprescindible si se van a utilizar e intercambiar juguetes sexuales, además de desinfectarlos después de cada uso. No hay que olvidar nunca cambiar el preservativo cuando se alterna penetración vaginal y anal.
  • Dediles o condones de dedos. También están hechos de látex y sirven para evitar posibles infecciones contraídas a través de heridas en los dedos o las uñas. Al igual que las barreras, sólo se venden en tiendas especializadas en artículos sexuales. Los guantes de látex son otra alternativa más barata que, utilizados con un lubricante acuoso, permiten que la práctica de la masturbación sea segura.

Parece mentira que en una sociedad sobreinformada e hipersexualizada, todavía existan puntos de desinformación tan graves. Las asociaciones y organizaciones de colectivos LGTB, llevan muchos años alzando la voz para hacer hincapié en la discriminación que sufren mujeres lesbianas y bisexuales en el contexto de la salud. En Farmacia Sexual rompemos una lanza para reivindicar la inclusión de todas las orientaciones sexuales en los protocolos médicos y en las campañas de salud pública. Porque el sexo y el amor, es inherente al ser humano y todos tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad de forma segura.

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