Guía para cuidar de tus testículos

testiculos
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Los testículos o gónadas masculinas son la parte más importante del aparato reproductor masculino. Se encuentran situados bajo el pene y delante del periné, recubiertas por un tejido a modo de bolsa, llamado escroto. Cuando el feto se está desarrollando en el vientre materno, los testículos se forman y van madurando en la barriga del bebé y descienden al escroto a través de la ingle, hacia el final de la gestación, poco antes del momento de nacer. Normalmente este descenso no se produce de manera simétrica, resultando que el testículo derecho baja menos que el izquierdo. Las gónadas no tienen se encuentran suspendidas en el escroto por lo que tienen gran movilidad en todas las direcciones.

Sus dos funciones principales son:

  • Generar hormonas. Los testículos fabrican la testosterona, que es lo que dota al varón de sus características físicas masculinas.
  • La producción de espermatozoides.

Todos sabemos que esta parte de la anatomía masculina es muy frágil y delicada pero, ¿cuidas tus testículos como deberías?

Una afección testicular puede acarrear problemas en la salud reproductiva y repercutir en la calidad de vida, por eso detectar de forma precoz cualquier anomalía, es la mejor manera de evitar sustos mayores. A continuación destacamos las dolencias más comunes que pueden afectar a los testículos.

Enfermedades de los testículos

  • Torsión testicular: ocurre cuando el cordón espermático, las arterias, las venas y los nervios de uno de los testículos dan un giro sobre si mismo provocando el bloqueo del flujo sanguíneo. Los síntomas son dolor intenso, hinchazón y sangrado. Se trata de una situación de emergencia que debe ser tratada de inmediato, de lo contrario el riesgo de tener que extirpar el órgano es muy elevada.
  • Epididimitis: es la inflamación de los conductos tubulares donde maduran los espermatozoides, situados en la zona posterior de los testículos. Está provocada por una infección bacteriana o de transmisión sexual y provoca dolor e hinchazón del escroto y eyaculación y micción dolorosas. De no tratarse en su debido momento y de la forma adecuada, puede causar infertilidad.
  • Orquitis: se trata de la inflamación de uno o los dos testículos, a causa de la propagación de una infección bacteriana o vírica como gonorrea, Chlamydia o paperas.
  • Hidrocele: ocurre cuando se acumula líquido en alguna zona del escroto. En la mayoría de los casos su  origen es desconocido  aunque puede estar ocasionado por traumatismos o infecciones. Es indoloro aunque puede causar una sensación molesta de pesadez.
  • Hematocele: la acumulación de sangre en el testículo provocado por golpes fuertes o lesiones traumáticas que han dado lugar a hemorragias y coágulos. El testículo presenta una forma irregular y puede causar más o menos molestias, dependiendo de la gravedad.
  • Varicocele: es una dilatación de las venas del cordón espermático causada por dificultades circulatorias. Esto provoca la aparición de varices en el testículo que conviene supervisar y tratar cuanto antes, ya que una complicación del varicocele puede provocar esterilidad.
  • Cáncer de testículo: Si se detecta de forma temprana es curable en un porcentaje muy elevado. Los síntomas más relevantes son el incremento del tamaño y del peso en el desculo a causa del tumor. Para aprender a localizarlo cuanto antes, se recomienda realizar autoexploraciones de forma regular.

Cómo se realiza un autoexamen testicular

Este es un método muy sencillo que permite al hombre examinar sus testículos para asegurarse de que no hay bultos sospechosos  ni otras protuberancias irregulares. Lo ideal es realizar una autoexploración cada mes para poder familiarizarse con la forma, tamaño y textura normal habitual de los testículos para poder detectar cualquier cambio o anomalía en el futuro. Así es como se hace:

  • El momento idóneo es durante la ducha o justo después, ya que el escroto estará más relajado y la exploración será más fácil.
  • Examina cada testículo por separado. Utilizando los dedos de ambas manos, debes hacerlo girar aplicando una leve presión para poder sentir el epidídimo. Esta especie de cordón blando se ubica en la parte superior hacia atrás de cada testículo. Notarás un abultamiento normal que si se presiona duele un poco.
  • Como hemos apuntado más arriba, es normal que uno de los testículos sea algo más grande que el otro.
  • Palpa los testículos suavemente tratando de localizar bultos en los lados y por delante. A veces las protuberancias anómalas pueden ser tan pequeñas como un grano de arroz.
  • Si percibes algún tipo de inflamación, bultos, cambios en el tamaño o la pigmentación del testículo, consulta a tu médico. Si sientes dolor o molestia en las ingles, también debes acudir a realizarte un chequeo.

Consejos para el cuidado de los testículos

Algunos hábitos de la vida diaria pueden afectar a la salud de las gónadas masculinas sin que lo sepamos, así que nunca está demás revisar y corregir esos pequeños gestos.

  • Colocar el portátil sobre las piernas. El calor que genera el ordenador puede ser dañino para los testículos llegando a afectar negativamente a la calidad del esperma producido. La temperatura aumenta independientemente de la posición de las piernas o de la utilización de algún tipo de bandeja. Lo mejor es sentarse en la mesa.
  • Dormir poco. Cuando un hombre duerme menos horas de las que su cuerpo necesita, liberará una mayor cantidad de cortisol, una hormona muy relacionada con el estrés y que tiene consecuencias sobre la salud sexual. En este artículo encontrarás todo sobre cómo afecta el estrés en tu vida íntima.
  • Guardar el móvil en el bolsillo. Diversos estudios aseguran que las ondas que emiten los teléfonos móviles disminuye la cantidad y la calidad de los espermatozoides. Por eso, cuanto más lejos de tu zona genital lo guardes, mejor.
  • Ropa ceñida. Por más que nos pueda gustar marcar paquete, llevar ropa ajustada hace que los testículos se compriman y no puedan autorregular su temperatura. Lo que recomiendan los expertos es utilizar ropa interior de fibras naturales, que no aprieten la zona y pantalones con cierta holgura que no opriman los genitales.
  • Separar las piernas. Esta es una medida muy comúnmente adoptada por los hombres, con el argumento de que los testículos se aplastan o se recalientan en cualquier otra posición. Esto no es necesario y es un hábito (conocido como “manspreading” que está generando situaciones incómodas por la invasión del espacio ajeno en lugares públicos que hay que compartir de manera cívica. Anatómicamente, los testículos se encuentran delante del cuerpo, por lo que un varón puede sentarse sin problemas con las piernas juntas sin problemas. La temperatura de la zona, se cuida, como hemos apuntado antes, utilizando la ropa adecuada.

Desde Farmacia Sexual te alentamos a cuidar de tu salud sin olvidar ninguna parte de tu cuerpo.

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