Anatomía femenina: un mundo por descubrir

Anatomía-femenina
Anatomía-femenina

La anatomía femenina ha sido y es una gran desconocida. No solo para los hombres sino también para las propias mujeres. La educación que recibimos se centra únicamente en el conducto vaginal, debido a su función reproductiva, y deja de lado otras regiones igual o más importantes.

El descubrimiento de la anatomía femenina

Puesto que nuestro concepto de la sexualidad está muy centrado en el coito y, por tanto, en la penetración, hay una creencia popular de que la vagina es el eje principal de la anatomía femenina. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Si hacemos memoria y recordamos lo que aprendimos en el colegio, lo más probable es que nos venga a la menta un dibujo de los genitales de perfil. En este, aparecían representados los conductos principales, como el recto, la vagina y la uretra, que en el caso del hombre venía acompañado de la silueta de un pene.

En el dibujo de la mujer, podíamos ver también los ovarios, el útero y las trompas de falopio, sin embargo, no había una representación de los labios mayores y menores y el clítoris. De ahí que todavía hoy, muchas niñas se conviertan en mujeres considerando que sus genitales tienen un aspecto anormal o incluso poco estético.

La industria del porno tampoco ha contribuido con la causa. Muchas, por no decir la mayoría de sus actrices, muestran labios menores simétricos y discretos, y de coloración muy clara. Esto hace que las niñas y adolescentes crezcan sin un referente real, al no aprender aspectos básicos de su anatomía.

Por ejemplo, la tonalidad de los genitales variará en función del color de piel de la persona en concreto. Así, cuando más morena es la piel de una mujer, mayor probabilidad de que su clítoris o sus labios menores tengan una tonalidad que se acerca más al marrón o marrón oscuro que al rosa.

Por otra parte, los labios menores pueden ser totalmente asimétricos, presentando uno de ellos una longitud mayor. Además, la variedad de vulvas que existen es tan amplia como la de penes, por lo que podemos encontrar labios que sobresalen en gran medida, otros que están ocultos, algunos más cortos, con forma de flor, más altos, más bajos, etc.

Inseguridad por desconocimiento

Hace cerca de diez años, Lisa Rogers, una presentadora de televisión del Reino Unido, realizó una investigación sobre las inseguridades de las mujeres a consecuencia del aspecto de sus genitales. En este documental, The Perfect Vagina, varias mujeres se avergonzaban del aspecto de su vulva, e incluso recurrían a una cirugía no exenta de grandes riesgos.

Aunque su nombre es ya de por sí erróneo, puesto que se habla de las vulvas, es decir, el clítoris y los labios, y no la vagina, nos sirvió para descubrir que son muchas las mujeres que desconocen cuál es el aspecto normal de la anatomía femenina.

No hay dos vulvas iguales, pero todas son absolutamente normales y perfectas tal y como son. De este modo, salvo que el tamaño de los labios sea muy grande y al sobresalir ocasione molestias, no hay motivo alguno para recurrir a este tipo de cirugía.

La presión social se ceba con las mujeres, y son ya demasiados los sacrificios que deben hacerse para ir de acuerdo a las modas. Depilaciones completas, dietas, cremas anticelulíticas (como si la celulitis no fuese algo normal de la anatomía femenina), estándar de belleza específico, compresas que invisibilizan la menstruación, maquillajes para esconder cualquier imperfección, etc.

Ser mujer representa una esclavitud constante y una dependencia total y absoluta del ojo y la opinión ajenas. La ridiculez alcanza tal punto que hasta los genitales son considerados bonitos o feos según se parezcan o no a un canon establecido que es irreal e ilógico.

La solución está en mirarse en el espejo y aceptarse tal y como se es. En las redes sociales, concretamente en Instagram, podemos encontrar páginas como The Vulva Gallery, que celebran la diversidad y nos muestran una enorme variedad de vulvas como invitación a la autoaceptación.

Cómo es la anatomía femenina

A pesar de la creencia popular de que la mujer obtiene el placer sexual durante las relaciones mediante la penetración vaginal, menos del 50% de las mujeres obtiene el orgasmo de esa manera. Y es que, ya lo hemos dicho antes, el eje central del placer femenino es el clítoris.

Esta parte de la anatomía femenina viene a ser un cuerpo carnoso de pequeño tamaño que está situado en la parte superior de la vulva. Se compone de tejido eréctil, nervios y músculo, que en su parte externa muestra una glándula cubierta por un capuchón.

Este órgano es muy sensible al tacto, así que para poder estimularlo, debe haber una excitación previa en la mujer. Puede alcanzar los 12 cm de longitud, incluyendo tanto la parte interna como la externa. La primera de estas conecta con el punto G, de ahí que la estimulación de esta región resulte tan placentera.

Además del clítoris, la vulva está compuesta por los labios mayores y menores. Los labios mayores dan la forma ovalada a la vulva, y pueden presentarse abultados o carnosos o más bien delgados y poco prominentes. En algunas mujeres estos ocultan casi por completo a los labios menores, mientras que en otras, estos últimos sobresalen.

Los labios menores, igual que la vagina, carecen de vello y de glándulas sudoríparas. Están unidos al capuchón del clítoris por su parte superior y protegen la entrada de la vagina en la parte inferior. El tamaño, color y forma de estos es tan diverso como mujeres hay en el mundo, igual que sucede con los genitales masculinos que, por el contrario, gozan de una mayor aceptación.

En medio de los labios menores y por encima de la vagina se encuentra el orificio de la uretra que, aunque a simple vista puede parecer el mismo, son conductos totalmente diferentes.

Por último, cabe decir que los genitales femeninos no desprenden mal olor como tantos chistes y anuncios machistas afirman. La higiene, según se practique o no, afectará al olor corporal tanto de hombres como de mujeres.

En cuanto a la sangre menstrual, esta tiene su olor particular por incluir tejido endometrial, que no es bueno ni malo. Lo importante es que ambos sexos tengan unos hábitos higiénicos adecuados.

Así, si eres mujer, observa tu cuerpo y acéptalo tal cual es, y si eres hombre, respeta la anatomía femenina puesto que es igual de aceptable y bella que la masculina.

Tags from the story
Written By
More from farmaciasexual

Juguetes masturbadores más interesantes

La masturbación es una práctica muy sana que, ante todo, nos ayuda...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *