Trastornos de disfunción sexual en hombres y mujeres

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Trastornos de disfunción sexual en mujeres y hombres

Se puede considerar que existe un trastorno de disfunción sexual, tanto en hombres como en mujeres, cuando se da un cambio relevante en el comportamiento sexual habitual del individuo. Los síntomas más característicos son la falta de deseo y evitación de las relaciones o dificultades para la erección, la lubricación o el orgasmo. También desaparecen los pensamientos de carácter sexual y la capacidad de disfrute durante el coito. Cuando se presentan estos problemas, conviene hacerles frente en vez de dejarlos pasar, ya que pueden afectar a la calidad de vida, tanto a nivel de pareja como a la autoestima individual.

Pero, ¿cuales son los trastornos de disfunción sexual más frecuentes y cómo podemos reconocerlos? A continuación te dejamos algunas pistas.

Disfunciones sexuales masculinas

Los principales problemas que presentará el hombre es la dificultad para sentir deseo sexual o para excitarse y lograr una erección. Eyacular también puede resultar complicado, así como sentir plenamente el orgasmo.  Hay que saber diferenciar una disfunción sexual de las fallas ocasionales en la respuesta sexual que son algo normal en la vida de cualquier hombre. Si el problema se repite de forma persistente, entonces sí podríamos encontrarnos ante una disfunción.

Las disfunciones sexuales se clasifican en varios tipos, dependiendo de a qué parte de la actividad afecte.

1.Disfunciones del deseo

  • Deseo sexual hiperactivo: el deseo sexual es casi permanente, llegando a afectar muy negativamente a la vida cotidiana. A estas personas se les conoce comúnmente como “adictos al sexo”. Estos pacientes, no pueden postergar la necesidad sexual en cuanto aparece, y no son capaces de detener su conducta impulsiva, lo que provoca graves consecuencias en el ámbito laboral, personal o de pareja.
  • Deseo sexual hipoactivo: en este caso ocurre todo lo contrario. El apetito sexual disminuye y los pensamientos y fantasías eróticas llegan a desaparecer. Por consiguiente, se reduce también la frecuencia con la que inicia el encuentro sexual.

2.Disfunciones de la excitación

  • Disfunción eréctil: hacer referencia a la dificultad para lograr la erección. Algunos varones consiguen una erección parcial pero insuficiente y otros la pierden rápidamente antes de alcanzar la eyaculación. Puede deberse a causas biológicas o psicológicas.

3.Disfunciones del orgasmo

  • Eyaculación precoz: es la expulsión del semen de forma inoportuna, descontrolada y prematura. La eyaculación aparece muy rápidamente justo al comenzar la penetración o incluso antes, lo que imposibilita proseguir con el coito. Suele generar frustración en ambos miembros de la pareja, aunque con un poco de dedicación y algunos ejercicios específicos, se puede tratar de manera efectiva.
  • Eyaculación retardada: en este caso la eyaculación no se produce, y por lo tanto, tampoco el orgasmo, a pesar de estar recibiendo la estimulación apropiada.
  • Insensibilidad orgásmica. El hombre que la padece, a pesar de que responde físicamente al clímax con la eyaculación, no logra experimentar el orgasmo con las sensaciones de placer intenso habituales.

4.Otras disfunciones sexuales

  • Dispareunia: ocurre cuando el coito resulta doloroso. El dolor puede presentarse durante la penetración o una vez finalizada la relación sexual. La dispaurenia suele afectar más a mujeres que a hombres, aunque la población masculina que se ve afectada por esta dolencia, alcanza un 5%. Puede deberse a causas anatómicas como fimosis o biológicas, como alguna enfermedad del pene. También puede estar motivada por problemas emocionales.
  • Evitación sexual fóbica. El hombre evita cualquier tipo de situación que pueda implicar contacto sexual, llegando a presentar incluso síntomas de ansiedad frente a la posibilidad de un encuentro erótico. En ocasiones puede iniciarse por no tratar adecuadamente otras disfunciones.

Disfunciones sexuales femeninas

1.Disfunciones del deseo.

Al igual que en los varones, son las que afectan a las ganas de mantener actividad sexual y pueden ser de dos tipos:

  • Deseo sexual hipoactivo: ocurre cuando apenas se sienten ganas de tener una experiencia sexual, desaparecen los pensamientos de carácter erótico y disminuye la frecuencia con la que se inicia el encuentro sexual, comparándolo todo con sus hábitos íntimos en el pasado. Es importante apuntar que hablamos de deseo y no de frecuencia. Lamentablemente hay muchas mujeres que viven en pareja y se sienten en la obligación de mantener una vida sexual activa, a pesar de no tener deseos eróticos.
  • Deseo sexual hiperactivo. Denominado también “conducta sexual compulsiva” o “ninfomanía”. En este caso el deseo sexual es extremadamente intenso e incontrolable, hasta el punto de tener que interrumpir sus actividades cotidianas para satisfacer sus impulsos, ya sea en pareja o a través de la masturbación. La mujer que lo padece no se siente capaz de controlar su conducta a pesar de que le acarree graves problemas en todos los niveles de su vida.

2.Disfunciones de la excitación.

Son las que provocan dificultades para que la excitación y la lubricación ocurran con normalidad a pesar de estar recibiendo los estímulos adecuados.

  • Excitación sexual inhibida. Ocurre cuando la vagina de la mujer no produce la lubricación necesaria para relación sexual. También puede ser que lubrique normalmente pero a nivel mental no se sienta excitada y no haya conexión psicológica con las sensaciones físicas de su cuerpo.

3.Disfunciones del orgasmo.

Pueden presentarse durante la masturbación o en las relaciones sexuales en pareja.

  • Anorgasmia femenina: sucede cuando resulta muy difícil o imposible alcanzar el orgasmo, ya sea a nivel físico (palpitaciones y contracciones vaginales) como en sensaciones subjetivas (satisfacción posterior a la excitación sexual).
  • Insensibilidad orgásmica: provoca que, a pesar de haber alcanzado, físicamente el orgasmo, la mujer no experimente las sensaciones placenteras que le acompañan. La afectada, no siente el alivio de la tensión sexual propio del clímax.

4.Otras disfunciones sexuales.

  • Esta afección provoca que los músculos de la vagina se contraigan de forma involuntaria, impidiendo la penetración del pene en la vagina. A veces la mujer ni siquiera percibe que su vagina reacciona “cerrándose”. Suele estar ocasionado por una sensación de angustia y temor ante el coito, a pesar de que la mujer pueda estar excitada.
  • Al igual que en los varones, es el dolor en la zona genital durante el coito o después del él.
  • Evitación sexual fóbica. Es la sensación de angustia y ansiedad ante la perspectiva de un encuentro sexual, independientemente del cariño y cercanía que tenga con su pareja. Es síntoma de otras disfunciones sin tratar.

El sexo es una parte importante de la vida humana, siendo una necesidad tanto física como emocional. Por eso, cuidando nuestra salud sexual estamos cuidando nuestra salud general y manteniendo nuestro equilibrio en un estado óptimo. Si has logrado identificar alguno de los síntomas mencionados, no dudes en acudir al médico. La mayoría de las disfunciones sexuales tienen solución pero deben ser tratadas por un especialista.

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