Pornografía, ¿falsa o real?

pornografía
pornografía

El termino pornografía hace referencia al conjunto de material audiovisual sexualmente explícito. No es una tendencia reciente, pues se han hado representaciones y simbología de carácter erótico que se remontan a la prehistoria. Las primeras se fechan en el periodo paleolítico. Hace  ya unos 35.000 años se pintaron vulvas en la cueva de Abri Castanet, en Francia; y hace 20.000 años, en la de Tito Bustillo, en Asturias, tenían preferencia por representar falos.  Además existen millones de esculturas y pinturas creadas en distintas épocas y culturas con la finalidad de provocar excitación.  Se la ha definido como “el erotismo de los otros”.

Y es que para bien o para mal, la pornografía está ahí, ocupando un importante papel en nuestra sociedad. La gente que consume este tipo de material, tanto hombres como mujeres, lo hacen fundamentalmente por estos motivos.

  • Para masturbarse. Las imágenes de sexo provocan excitación muy rápidamente y son de gran motivación para lograr un orgasmo en solitario.
  • Para aprender. Si bien no hay que olvidar que el porno no es real, es cierto que puede aportar técnicas interesantes.
  • Para ver en pareja. Aunque la tendencia apunta más al consumo individual, la pornografía compartida resulta un fuerte afrodisiaco.
  • Para contemplar nuestras fantasías. Hay fantasías sexuales que no necesitamos hacer realidad, pero que nos sirven como pensamientos recurrentes para excitarnos. La pornografía, satisface en cierto modo esas fantasías por un lado y por el otro, las refuerza en nuestra imaginación.
  • Por curiosidad. A veces simplemente queremos saber cómo se ve una mujer o un hombre en el momento del sexo o el orgasmo o como son los cuerpos y los genitales de otras personas.

Y aunque la pornografía tiene su lado práctico, no podemos ignorar la vertiente turbia y socialmente negativa vinculada a esta industria.  Además de devaluar de forma peligrosa a la mujer, está ligada con demasiada frecuencia a redes delictivas que vulneran la dignidad y los derechos humanos.

Evolución de la pornografía

La pornografía se ha difundido principalmente a través de la fotografía, la literatura y el cine, aunque también se puede encontrar en otros medios artísticos como la escultura, la pintura, el cómic, e incluso el audio (recordemos el ‘boom’ de las líneas eróticas). Sin embargo, con la llegada de internet, el acceso a este tipo de material audiovisual sexualmente explícito está al alcance de cualquiera de manera gratuita. La oferta es amplísima y en la red ya se pueden encontrar fácilmente videos de buena calidad de prácticamente todas las temáticas que se nos puedan ocurrir. Si tienes curiosidad por ver algo, es seguro que a alguien se le habrá ocurrido antes que a ti y lo habrá subido a alguna web.

En la era de la información, incluso los usuarios anónimos y ‘amateur’ tienen grandes facilidades para protagonizar ellos mismos su propio video porno. Sólo hace falta una cámara y conexión a internet. La webcam también cuenta con muchos adeptos, ya que la escena se suele hacer en directo. A veces es una opción que escogen algunas chicas para ganar un dinero extra desde su casa.

El papel de la mujer en la pornografía

El porno es principalmente un negocio, que no tiene fines educativos ni de concienciación social. Los objetivos son comerciales y se busca obtener ganancias económicas y de hecho, mueve muchísimo dinero. Esto no es un problema en sí mismo, ya que todas las empresas buscan beneficios. La objeción se encuentra en el modo de hacerlo.

La industria de la pornografía está creada por hombres y para hombres, y lo que ofrece al público son grabaciones donde la mujer no importa en absoluto ya que es prácticamente un objeto a disposición de los deseos masculinos. Son frecuentes las escenas en las que el actor llega a su oficina y se encuentre a su secretaria y a la recepcionista completamente desnudas, deseando que él hombre las penetre y las use a su antojo.

En el porno se representa la feminidad y la masculinidad heterosexual de forma muy asimétrica, donde el hombre es el sujeto que decide y disfruta y donde la mujer no tiene ni decisión ni voluntad propias. Además genera y refuerza unos estereotipos muy pronunciados de lo que significa ser mujer u hombre en nuestra sociedad. Incluso la mayoría de películas pornográficas para lesbianas están dirigidas a los ojos masculinos, ofreciendo una estética y unas prácticas sexuales que distan de asemejarse a una relación lésbica común. De esta manera, la pornografía comercial, vende conceptos falsos y desvirtuados del sexo y de la mujer, que el consumidor asume como normales. Los expertos aseguran que todo este artificio altera nuestra realidad y termina por limitar la expresividad erótica, en lugar de enriquecerla.

Además, en muchas de estas filmaciones se juega con la agresión sexual y la violación, confundiendo los límites y normalizando la violencia hacia la mujer. Sólo en nuestro país, se producen tres violaciones diarias denunciadas. Y aunque así lo muestren en el porno, ninguna mujer fantasea con ser violada.

Tipos de pornografía

Existe muchísima cantidad de contenidos para todos los gustos, pero a grandes rasgos se pueden clasificar en cuatro grupos.

  • Es la versión más ligera y menos explícita. No muestra primeros planos de genitales durante el coito, aunque puede mostrar desnudos.
  • Mediumcore o pornografía convencional. Los actores mantienen sexo explícito, realizando diversas prácticas en posturas muy variadas.
  • Es el más extremo y puede incluir aparatos y juguetes e involucrar a más de dos personas. Las prácticas sexuales son menos convencionales.
  • La postpornografía es una corriente más moderna que trata de ser inclusiva, reivindicativa y política. Representa una sexualidad que cuestiona el significado cultural del sexo en nuestra sociedad. Se busca provocar una reflexión, repudiar el machismo, los roles de género y el yugo de los cánones estéticos.

La pornografía por sí sola no se puede considerar negativa. Podemos disfrutar de ella como de una mera fantasía y fuente de erotismo, sin olvidar nunca que la vida del porno no es la vida real.

Written By
More from farmaciasexual

EL ESPEJO DE PLACER

El espejo del placer Ella se tumba de espaldas y levanta las...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *