Enfermedades de transmisión sexual: Parte II

Enfermedades de transmisión sexual
Enfermedades de transmisión sexual

En un artículo anterior hablamos de algunas de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. En esta segunda parte, continuaremos repasando las demás ETS que con más frecuencia afectan a la población sexualmente activa.

Cómo protegernos de las enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual son aquellas cuyo contagio se produce a través de las relaciones sexuales. Puede tratarse tanto de sexo vaginal, anal u oral. Por tanto, para infectarnos no se requiere necesariamente de la penetración; basta con el intercambio de fluidos corporales.

Para evitar contagiarnos de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes, debemos utilizar anticonceptivos. No obstante, el uso de este tipo de barreras solo nos protege en el caso de la penetración vaginal o anal, salvo que la utilicemos también al practicar sexo oral.

En la mayor parte de los casos de infección, estas enfermedades no muestran síntomas que permitan identificarlas. La sintomatología más común incluye el flujo vaginal con olor fuerte y coloración distinta a la habitual, secreciones uretrales o anales, úlceras genitales, ardor y dolor abdominal.

Si las enfermedades de transmisión sexual no se tratan, pueden causar graves daños en la salud, tanto sexual como reproductiva. En numerosas ocasiones desembocan en infertilidad. Constituyen además uno de los motivos principales por los que las personas adultas acuden al médico.

Actualmente son más de un millón de personas las que cada día contraen una infección de este tipo. Al año, suman aproximadamente 357 millones quienes se infectan de clamidia, gonorrea, sífilis o tricomoniasis.

Enfermedades de transmisión sexual más frecuentes

Ya explicamos en el primer artículo sobre las enfermedades de transmisión sexual  lo que son la clamidia, la gonorrea y las ladillas. En esta ocasión trataremos otras cuatro que se dan con mucha frecuencia.

Sífilis

La sífilis se produce a través de una infección bacteriana. De no tratarse, puede tener serias complicaciones a largo plazo e incluso causar la muerte. Su sintomatología se divide en distintas fases, las cuales facilitan el diagnóstico en la persona paciente. Las fases son primaria, secundaria, latente y avanzada.

A esta enfermedad de la conoce también por el nombre de la gran imitadora, ya que su abanico de síntomas es muy amplio y puede confundirse con los de otras patologías. Cuando se produce el contagio, aparecen unas llagas llamados chancros que no producen dolor. Muchas personas ni siquiera llegan a darse cuenta de que las tienen.

Suelen confundirse también con un corte, un pelo enconado o incluso un golpe sin mayor trascendencia. A pensar de no ser dolorosas, la infección puede propagarse con mucha facilidad a través de ellas.

Durante la segunda fase aparece un sarpullido en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, así como en diversas zonas del cuerpo. No pica ni produce dolor alguno. Además de los genitales, el ano, los labios o la boca, la sífilis también puede ser ocular, causando ceguera permanente. En las fases avanzada y latente, los síntomas anteriores comienzan a desaparecer y puede no observarse ningún otro en mucho tiempo.

En sus etapas iniciales se trata con medicamentos, en concreto antibióticos, pero en caso de no recibir tratamiento, puede desembocar en males mayores, como parálisis o daño cerebral.

Virus del papiloma humano

El VPH o virus del papiloma humano es probablemente la infección más común de todas. No produce ningún daño y suele desaparecer, pero en algunos casos aparecen verrugas genitales o cáncer.

La gran mayoría de las personas que son sexualmente activas se contagian de esta enfermedad a lo largo de su vida. No obstante, no suelen presentarse síntomas ni la infección afecta a la vida diaria. Las verrugas genitales que suelen aparecer, aunque son desagradables, son de bajo riesgo, en cambio, existe otro tipo de verrugas que sí pueden desembocar en cáncer.

Las verrugas son protuberancias carnosas que aparecen en la piel. El inconveniente que tienen es que resultan molestas y pueden provocar irritación. Además, a través de ellas podemos contagiar a otras personas con el VPH.

El virus del papiloma humano no tiene cura en la actualidad, pero podemos eliminar las verrugas, realizar pruebas para el diagnóstico y utilizar protección, como los preservativos, para cualquier tipo de práctica que realicemos.

Tricomoniasis

De entre todas las enfermedades de transmisión sexual con cura, esta es la más común de todas. Se trata de un parásito que se encuentra en el semen, en el líquido preeyaculatorio y en las secreciones vaginales. Se propaga con muchísima facilidad.

Como suele suceder con la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual, rara vez presenta síntomas. En el caso de que aparezcan, lo más probable es que lo haga en forma de vaginitis. Esta viene a ser una irritación en la vagina y la vulva, pudiendo afectar también a la uretra.

La sintomatología incluye irritación y picor, micción dolorosa y flujo con olor desagradable. Puesto que otras enfermedades presentan unos síntomas similares, se recomienda siempre realizarse unas pruebas que permitan hacer un diagnóstico correcto.

VIH

El virus de inmunodeficiencia humana o VIH afecta a nuestro sistema inmunitario destruyendo sus células y debilitándolo. Así, la persona que lo padece enferma con mayor facilidad y puede incluso llegar a morir de infecciones que, de no existir la enfermedad, podría superar sin ningún problema.

Este virus, una vez que se contrae, permanece en el organismo durante toda la vida, aunque puede hacerlo en estado latente. No existe cura, aunque sí hay medicamentos que ayudan a alargar la esperanza de vida en el caso de que la enfermedad se desarrolle.

El SIDA o síndrome de inmunodeficiencia adquirida es la fase más grave en la infección por el VIH. Cuando se llega a este punto, aparecen infecciones raras que ponen en peligro la vida, ya que las células alcanzan cifras extremadamente bajas.

Cuando el VIH no se trata, al cabo de los años suele aparecer el SIDA. Recibir tratamiento una vez que se contrae el VIH es fundamental para retrasar el desarrollo del SIDA, ya que algunas personas ni siquiera llegan a esta fase.

Como conclusión, podemos decir que debemos realizarnos pruebas diagnósticas al menos una vez al año si tenemos pareja o con mayor frecuencia en el caso de que seamos personas promiscuas. No debemos guiarnos por la intuición o por la apariencia de una persona.

Los métodos anticonceptivos tienen la función de protegernos ante las enfermedades de transmisión sexual, por lo que en algunas ocasiones, pueden llegar incluso a salvarnos la vida. No juegues con tu salud y piensa antes de dejarte llevar en el sexo, en el caso de que implique no utilizar protecciones. Sexo sí, pero seguro.

 

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