Fantasías sexuales: mentes que arden

Fantasías sexuales
Fantasías sexuales

Las fantasías sexuales son una parte muy importante de nuestra sexualidad. Estas representaciones mentales se inician desde la pubertad y nos acompañan durante toda nuestra vida. Al ser una idealización, no están orientadas a ser llevadas a la práctica, pero… ¿lo harías si pudieras?

Por qué tenemos fantasías sexuales

Las fantasías son imágenes de carácter sexual que aparecen en nuestra mente de forma voluntaria o involuntaria. Suelen iniciarse en la época de la pubertad, que es el momento en que, tanto varones como hembras, sufren una transformación física y comienza a aflorar la sexualidad.

Puesto que durante nuestra infancia y nuestra adolescencia vivimos condicionados o limitados por lo que las personas adultas consideran correcto, el cerebro crea historias que le permitan escapar de esa realidad.

Muchos aspectos de la sexualidad son aún un tema tabú y no hay una educación abierta que vaya más allá de la anatomía para explicar en qué consiste el placer y cómo podemos obtenerlo. Esto permitiría que grandes desconocidos como el clítoris o el punto P masculino estuviesen normalizados.

Con estos conocimientos, hombres y mujeres dispondrían de más información y les resultaría más sencillo comprender la sexualidad de la otra persona. Además, al normalizar estas zonas erógenas, la satisfacción proporcionada y obtenida sería mucho mayor. En conclusión, todos seríamos más felices.

En bastantes ocasiones las fantasías sexuales van en contra de las creencias o valores que podamos tener. Debido a ello, al recrearlas únicamente en nuestra mente, podemos obtener placer sin acompañarlo se un sentimiento de culpabilidad.

Cualquier situación es válida, y cada persona tiene unas preferencias determinadas. Tal vez condicionadas por los propios tabúes en su entorno familiar o por experiencias vividas durante su vida. No obstante, con carácter general, todos y todas tenemos fantasías con ciertas similitudes.

Llevarlas a la práctica es algo que, sin embargo, no suele suceder. ¿A qué se debe esto? Pues al hecho de que en una fantasía realizamos algo que consideramos que está mal, prohibido o que es demasiado atrevido. Hacerlo en la vida real podría eliminar ese factor de riesgo que, al fin y al cabo, es lo que resulta más excitante.

Las fantasías sexuales en la pareja

Como venimos diciendo, las fantasías sexuales suelen ser también un tabú en sí mismas. Debido a nuestra educación o a experiencias traumáticas, preferimos dejarlas escondidas o, al menos, no compartirlas con nadie.

Esto supone perder un gran potencial de satisfacción en nuestras relaciones, ya que contarle a otra persona una historia que nos excita puede ser estimulante para ambos de por sí. Aunque no llevemos lo que contamos a la práctica, es una manera de buscar la excitación.

En cualquier caso, todo está permitido mientras nos produzca placer. De este modo, quizás nuestra pareja quiera animarse y hacer realidad nuestras fantasías sexuales. Siempre dependiendo de lo factible que sea nuestra historia.

Según recomiendan las personas expertas en sexualidad, existen varias maneras de estimular las fantasías sexuales en la pareja. Por ejemplo, la literatura erótica. Como ya os contamos en otro artículo sobre las ideas que nos daba la película 9 songs, la literatura nos permite dejar volar la imaginación.

En este caso concreto, fue una precursora del bondage, pero podemos jugar a lo que nos apetezca en ese momento. Otra opción que nos dan los expertos es utilizar juguetes eróticos. En nuestra zona sex shop tenemos una enorme variedad de productos que se adaptan a todos los gustos.

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Fantasías sexuales más comunes

Las fantasías sexuales suelen ser bastante similares para todas las personas, aunque los detalles más específicos pueden variar. Probablemente, esto se deba a que recibimos una educación similar, con los mismos tabúes y la misma moralidad.

Suele decirse también que los hombres fantasean más que las mujeres. Sin embargo, este dato es erróneo, puesto que se ha comprobado que ellas lo hacen con la misma frecuencia. Además, como ya os contamos en nuestro artículo sobre la sexualidad femenina, las mujeres son más cerebrales que los hombres. Esto significa que ellas utilizan las imágenes mentales con mayor frecuencia.

Las fantasías sexuales más populares implican tener relaciones con varias personas. Para ellos con dos o más mujeres, mientras que para ellas consiste en una orgía. A nadie le puede sorprender a estas alturas saber que un hombre se excita cuando dos mujeres están juntas.

Otras fantasías hacen referencia a la localización. Puesto que vivimos enfrascados en nuestras rutinas, practicar sexo en lugares inusuales suele ser otra favorita. Hombres y mujeres se decantan también por sitios que sean románticos, como una playa, por ejemplo.

Los lugares públicos son otra de las fantasías sexuales predilectas. Mirar mientras otras personas practican sexo nos da morbo. Asimismo, ser observados o el riesgo de serlo mientras  practicamos sexo parece ser que también nos pone a mil.

La masturbación y el sexo oral son otras prácticas que aparecen en la lista de las fantasías sexuales más comunes. Masturbar a nuestra pareja o que ella nos masturbe y practicar sexo oral. Esta fantasía es quizás un dato revelador sobre nuestras costumbres, ya que si practicáramos con más frecuencia el sexo oral, esta no sería una fantasía tan repetida.

En cuanto a la masturbación, ya hemos comentado que es la mejor forma de conocer nuestro cuerpo. Ahora que sabemos que también aparece en la lista, podemos aprovechar para pedirle a nuestra pareja que nos enseñe cómo masturbarla. Así, además de hacer realidad una fantasía, aprenderemos a proporcionar una mayor satisfacción.

Por último, la dominación es otra fantasía muy común entre las mujeres. No obstante, cabe decir que se trata únicamente de eso, ya que en la realidad, el sexo debe ser siempre consentido. Es así como ellas mismas declaran y es así como debe realizarse.

Y tú, ¿te atreves a hacer alguna de tus fantasías realidad?

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