Disfunción eréctil y autoestima

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La autoestima, que es la consideración que tiene una persona de si misma, puede verse bastante afectada cuando un hombre padece de disfunción eréctil. Esta autoevaluación puede ser pesimista, optimista o realista. Dependerá en gran medida de nuestra personalidad o de los refuerzos positivos que hayamos recibido en nuestra infancia. La autoestima se pone a prueba en esos momentos en los que se presentan problemas que nos pueden causar frustración. La manera de enfrentar las dificultades está muy ligada al concepto que tenemos de nosotros mismos.

Es fácil que en una situación en la que las cosas no han salido como se esperaba, puedan sobrevenir pensamientos negativos sobre uno mismo, del tipo, “no voy a ser capaz”, “no sirvo para esto”, “soy un tonto o un inútil”.

Cómo afecta la disfunción eréctil a la autoestima

Como decimos, no conseguir lo que uno desea, suele ir acompañado de un fuerte sentimiento de frustración que no todo el mundo sabe gestionar adecuadamente.  Los hombres, debido a una cultura predominantemente patriarcal, han sido valorados desde tiempos antiguos por un rol impuesto de virilidad y fuerza. En nuestros tiempos se ha extendido la idea de que el varón siempre tiene ganas y siempre está a punto. De forma inconsciente el hombre termina por asociar la masculinidad con la fuerza de su erección. Todo esto hace que tenga que esforzarse en mantener su autoestima cuando ha de afrontar problemas de erección.

Los casos más complicados son aquellos en los que la pérdida de erección o los problemas de eyaculación se deben a estados de ansiedad, ya que es fácil entrar en un circulo vicioso en el que la propia ansiedad alimenta a los pensamientos negativos que a su vez aumentan el estrés y la angustia.

Los temores principales suelen dirigirse hacia dos cuestiones:

1.Temor a no ser capaz de satisfacer sexualmente a la pareja.  La preocupación no se enfoca solo a la calidad de la erección si no que abarca otros aspectos de la sexualidad. Por ejemplo, es muy frecuente el miedo a no aguantar el tiempo suficiente, a no poder seguir el ritmo deseado o a no alcanzar el orgasmo.En definitiva, miedo a no poder dar a la otra persona lo que supone que espera de él. Esta inseguridad puede ser realmente incapacitante, y podría derivar en un deterioro de la autoestima.

2.Temor al rechazo. Al sentirse incapaces de satisfacer a sus parejas, muchos hombres comienzan a sentir que están disgustadas con la relación o que van a necesitar buscar satisfacción sexual en una tercera persona. Al asociarse la masculinidad con la potencia del falo, es común que un varón que sufre de disfunción eréctil o eyaculación precoz se perciba como ridículo. Obviamente este tipo de pensamientos solo lograrán empeorar el problema y llegar incluso a rechazar cualquier encuentro sexual.

El papel de la pareja ante los problemas de disfunción eréctil

Los problemas de disfunción eréctil o eyaculación precoz no competen de manera exclusiva al hombre. Por el contrario, afectan de forma directa a las relaciones de pareja. Incluso puede haber casos y situaciones en que el cónyuge se sienta responsable de esta problemática, lo que podría dar lugar a un clima muy pernicioso en el hogar que desemboque en una ruptura.  A veces  una sencilla variación en las actitudes sexuales de la pareja para con el hombre que sufre este problema, puede ayudar mucho a iniciar una mejora.

Pero para ello hay que trabajar muchísimo la comunicación entre los dos. Es una realidad que muchas parejas mantienen sexo pero no hablan de él, lo que lleva  a basar su relación en suposiciones, la mayoría de las veces, erróneas. El hombre debería expresar su temor a no tener el vigor suficiente para complacer a la pareja o comunicar que se ha sentido frustrado  al no haber logrado la erección. Así la otra persona podrá confesar también su miedo a no resultar ya deseable y ser la responsable del fracaso sexual. La sinceridad es la mejor forma de resolver las cosas y quitarle peso a los problemas o, al menos hacerlos más llevaderos.  Comunicar nuestros anhelos eróticos es una base fundamental en una relación amorosa, si bien hacerlo, para mucha gente, requiere de gran valor y confianza, especialmente si se ha sido educado en el tabú.

Lo más importante es descartar todo sentimiento de culpa y entender que la erección es una respuesta física que no depende del atractivo ni de la voluntad del varón. Puede ocurrir que el hombre sienta un fuerte deseo sexual por alguien pero no lograr tener una respuesta eréctil. Además de las causas emocionales, puede deberse a otros muchos factores como diabetes, hipertensión, enfermedades de la próstata, descenso de los niveles hormonales o el consumo de medicamentos o drogas.

Soluciones prácticas

Una vez enfrentado el problema, el siguiente paso es identificar la causa. Esto significa que hay que acudir a un especialista por mucho que algunos hombres se resistan.  Una vez diagnosticado, se prescribirá el tratamiento que resuelva o alivie los síntomas.

Si las causas son psicológicas, habrá que aplicar una serie de pautas destinadas a salir del círculo vicioso de pensamientos negativos y tóxicos. Los productos estimulantes como viagra natural, vigorizantes o afrodisiacos naturales pueden ser buenos aliados para solventar estas dificultades. Hay que comprender e interioridad que la valía de un hombre depende de sus logros como persona y no del tamaño de su pene o de la fuerza de su erección. Además el sexo es mucho más que el coito, por lo que darle más importancia a otro tipo de prácticas más allá de la penetración, resultará liberador y satisfactorio para ambos.

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