Circuncisión: ¿una práctica necesaria?

Circuncisión
Circuncisión

La circuncisión es una operación quirúrgica que consiste en extirpar el prepucio del pene dejando el glande al descubierto. Se puede realizar por motivos médicos, religiosos o culturales.

Salvo en algunos casos, que expondremos más adelante, no existen razones médicas que obliguen a llevar a cabo esta práctica en niños sanos. Sin embargo es muy habitual circuncidar a todos los recién nacidos en países como Estados Unidos, Canadá, Australia o México. A los niños judíos se les practica la circuncisión exactamente al octavo día de su nacimiento y es un ritual que está a cargo de la figura del mohel. En zonas del mundo como Europa, Asia o Sudamérica, se trata de una práctica poco común y normalmente reservada a causas clínicas.

Existe un amplio debate en torno a las posibles ventajas de la circuncisión. La polémica incide en que los argumentos médicos para practicarla de forma rutinaria en un bebé sano son más preventivos que reales y que no hay una verdadera necesidad de extirpar una parte de tejido sano del miembro de un varón.

Motivos para la circuncisión

Como hemos dicho  las motivaciones o causas para practicar una circuncisión ya sea en niños o en adultos, pueden ser diversas.

Enfermedades del pene

La más común suelen ser el frenillo corto y la fimosis, que es una estrechez anómala de la piel de la zona que impide la retracción del prepucio sobre el glande. Algunos expertos critican que se ofrezca al paciente la intervención quirúrgica como primera opción, sin aportar tratamientos alternativos que permitan conservar el prepucio. La operación de fimosis se puede realizar en niños que nacen con esta condición, a partir de los tres años, que es la edad estimada en la que se valora si puede ser reversible de manera natural. Aún así, con una higiene adecuada y ejercicios de masturbación, podrían solucionarse muchos de los casos de fimosis.

Otras afecciones genitales que pueden derivar en la obligación de aplicar una circuncisión pueden ser la balanitis o algunos tipos de tumores.

Prevención de enfermedades

Según un informe elaborado por la Academia Americana de Pediatría, la circuncisión reduciría el riesgo de sufrir infecciones, enfermedades de transmisión sexual y algunos tipos de cáncer. Los motivos son principalmente sanitarios, ya que un pene sin circuncidar es más propenso a acumular esmegma bajo el prepucio, lo que podría propiciar el inicio de enfermedades víricas o infecciones bacterianas. Cabe señalar, de todos modos, que este efecto preventivo puede lograrse con unos buenos hábitos higiénicos y la utilización de preservativos en la relaciones sexuales. Sólo en algunos casos muy concretos, con tendencia crónica a sufrir infección o con una anatomía muy particular que de lugar a problemas, estaría realmente justificada la circuncisión.

Motivos religiosos-culturales

La práctica de la circuncisión como tradición está muy extendida y arraigada en muchas zonas del mundo. También está vinculada con algunas creencias religiosas. Es un ritual imprescindible en religiones como la judía o la islámica, aunque cristianos de países como Egipto o Etiopía (coptos y ortodoxos) mantienen esta costumbre del cristianismo más antiguo. En culturas de las islas del Pacífico y la Polinesia, también se lleva a cabo el rito de la circuncisión como rito de transición del niño al adulto.

Motivos sociales

En los países donde circuncidar a los varones es algo habitual, la presión social cobra una gran importancia a la hora de decidir si intervenir o no al niño. Un pene no circuncidado en lugares como Filipinas o Estados Unidos puede llegar a ser motivo de vergüenza o pudor por ser diferente a los demás.  La tasa de circuncisiones también es bastante elevada entre hombres adultos que deciden emigrar a Israel desde países que no cuentan con esta tradición, por un deseo de aceptación e integración social. En algunos países, esta costumbre también está relacionada con el poder adquisitivo, reservada a personas de cierto nivel que pueden permitirse seguros privados.

Riesgos de la circuncisión

Según una encuesta elaborada en 2006, se estimó que alrededor del 30% de la población masculina está circuncidada. Y se prevé que la demanda de esta intervención quirúrgica siga aumentando, motivados por la supuesta reducción del riesgo de contraer VIH. Esto conlleva el peligro de que hombres y mujeres bajen la guardia a la hora de protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual. El reto, por parte de las entidades promotoras de la circuncisión, es hacer comprender a la población que la única forma segura de prevenir el contagio es el uso del preservativo de forma correcta.

En cuanto a la cuestión de la sensibilidad del pene, no existen evidencias científicas de que la circuncisión la altere o la disminuya. El prepucio es, efectivamente, una zona muy sensible del aparato genital del hombre, pero el pene tiene distintas ubicaciones que reaccionan a diferentes tipos de estímulos. Por lo tanto podemos afirmar que no existe diferencia alguna en cuanto a la capacidad sexual entre un hombre circuncidado y otro que no lo está.

Cómo se realiza la circuncisión

Normalmente los médicos especialistas suelen aplicar dos técnicas para realizar una circuncisión. Una de ellas es la incisión dorsal, que consiste en efectuar una incisión en la zona del prepucio, retrayéndolo hacia atrás y sujetando la piel con una especie de anillo. Con la técnica  llamada cubierta,  se hacen varios cortes tanto en la base del prepucio como en la parte interior, creando lo que se conoce como mango, que retirará sobre el glande. Se trata de una intervención sencilla que no lleva más de 20 minutos. El paciente estará bajo anestesia local o general y la herida cicatrizará en algo más de una semana.

Alternativas a la circuncisión

La prepucioplastia es una operación muy efectiva para resolver los problemas de fimosis sin necesidad de recurrir a la mutilación o extirpación del prepucio. Se realiza mediante una incisión transversal que permite el ensanchamiento de la abertura de la piel sobre el glande.

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